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lunes, 12 de octubre de 2015

Finca Moncloa - 2012

Hoy tenemos un vino tinto de la Tierra de Cádiz, que me traje de la Visita a Bodegas González Byass: el Finca Moncloa de la añada de 2.012.

En el artículo sobre la mencionada visita, me enfoqué en las Bodegas jerezanas de Tío Pepe. Hoy conoceremos que González Byass tiene bodegas en otras localidades e importantes Denominaciones de Origen en España: Cava y Penedés (Vilarnau), Somontano (Viñas del Vero) y Rioja (Beronia) y Vinos de la Tierra de Castilla (Finca Constancia) y Vinos de la Tierra de Cádiz (Finca Moncloa).


En el caso del vino que hoy nos ocupa, es elaborado por Finca Moncloa, bodega que tiene como objetivo principal "recuperar la tradición casi olvidada de elaborar vinos tintos en la provincia de Cádiz", en particular  utilizando la variedad autóctona Tintilla de Rota. Con esta finalidad, en 2.012 el Grupo adquirió 12 ha en las proximidades de Arcos de la Frontera (hermoso pueblo blanco a unos 35 km al este de Jerez de la Frontera).


Fuente: www.fincamoncloa.com

Hoy en día los terrenos de la Bodega se han incrementado hasta las 42 ha donde se producen principalmente las variedades Cabernet Sauvignon y Syrah, junto con otras variedades como Tempranillo, Cabernet Franc, Merlot, Petit Verdot y unas 3 ha de la recuperada Tintilla de Rota.

La Bodega produce, además del Finca Moncloa, el Finca Moncloa Colección Barricas y el varietal 100% de Tintilla de Rota. Su proceso productivo se basa en un cuidado y control especial en las vides, la selección manual de los racimos y la utilización de modernos procesos de vinificación.

Hagamos ahora un breve inciso para hablar de la I.G.P. Vinos de la Tierra de Cádiz. Esta Indicación se autorizó en 2.011, y cubre 11 municipios de la Provincia.


Fuente: www.juntadeandalucia.es

Las variedades de uva autorizadas son:
  • Blancas: Chardonnay, Garrido Fino, Macabeo, Montúa, Moscatel de Alejandría, Palomino, Pedro Ximénez, Perruno, Riesling, Sauvignon Blanc y Verdejo.
  • Tintas: Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, Cabernet Franc, Merlot, Petit Verdot y Tintilla de Rota, Mollar Cano, Monastrell, Garnacha Tinta y Graciano.
Los rendimientos permitidos por esta IGP son bastante altos, de 14.285 kg/ha para las variedades blancas y 11.500 kg/ha para las tintas.

Las características físico-químicas limitan el contenido en alcohol, la acidez y el anhídrido sulfuroso.

Las prácticas enológicas están restringidas en lo que se refiere a los tipos de recipientes utilizados, así como las temperaturas de fermentación.

Se establecen las características organolépticas para los diferentes tipos de vino: blanco, blanco con envejecimiento, rosado, tinto joven y tinto con envejecimiento, cada uno de esos tipos subdivididos en secos, semisecos, semidulces y dulces.

Hablemos ahora sobre la poco conocida variedad Tintilla de Rota, variedad autóctona de la región y parte del coupage de nuestro vino de hoy. Esta variedad, que ya fue utilizada por Gonzalez Byass a mediados del S. XIX, casi se extiguió debido a la masificación del cultivo de las variedad Palomino con la que se elaboran los brandies y el Fino. Actualmente la empresa ha rescatado unas 3 ha de esta variedad con la que se elaboran vinos dulces muy peculiares cuando la vendimia es tardía y, en vinos tranquilos, se utiliza para aportar intensidad cromática y acidez. De hecho, estudios genéticos demuestran que es la misma variedad que la Graciano (utilizada en los coupages característicos de La Rioja) pero con diferencias morfológicas debido al distinto clima y las peculiares características del suelo de la zona.

El Finca Moncloa es un coupage de las variedades Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tintilla de Rota y Petit Verdot, con uvas especialmente seleccionadas para su elaboración (solo una proporción de la vendimia total), con selección posterior en mesa de los racimos preseleccionados en el campo, maceración prefermentativa de 2-3 días a 13 ºC y y una crianza de 13 meses en barricas de roble americano y francés nuevas o máximo de segundo uso, en forma de monovarietales que luego se mezclan en el ensamblaje definitivo y a los que se añade un tiempo que ronda los 2 años en botella. Todo el proceso es supervisado por el enólogo José Manuel Pinedo.

La presentación del vino se realiza en una elegante botella bordelesa Imperiale de color caramelo, con una etiqueta frontal rectangular y pequeña, de color blanco roto, que contiene el escudo de armas de la bodega, el nombre del vino, su añada y la mención a su elaboración con uvas de viñedos propios. Todo ello sobre una serigrafía de una fotografía supongo que del pueblo donde se elabora.


La etiqueta trasera es rectangular, ocupando gran parte del cuerpo de la botella, del mismo color claro, que contiene, en la parte superior nuevamente el escudo y nombre de la bodega/vino, seguida de la mención al origen del vino por parte de la familia González. A continuación, en color rojo, se pueden observar las variedades de uva con las que está elaborado el vino. Posteriormente, la mención a la crianza y la limitación de producción a 44.176 botellas en la añada de 2.012. A continuación aparece un párrafo con una pequeña nota de cata. En la mitad inferior de la etiqueta se repiten los párrafos anteriores en inglés, y en la parte baja se muestran la mención a la I.G.P., los datos de la bodega y los contenidos de la botella de 75 cl y de alcohol de 14,5% en volumen.

A la vista, el Finca Moncloa muestra un color rubí bastante atractivo, brillante y sin defectos, con un ribete que tiende al granate, en una capa media. Deja, después de agitar la copa, multitud de gotas de caída más bien lenta, como corresponde a su contenido en alcohol y, seguramente, de glicerina.

A copa parada, tiene una intensidad olfativa media, y al agitarla despliega una gran variedad de aromas frutales maduros, tanto de frutas rojas como negras, que se combinan con finas notas balsámicas provenientes de su estancia en madera y, seguramente, del contenido de Cabernet Sauvignon, y además toques de especias dulces, probablemente provenientes de su parte de estancia en el roble americano, y también diría que algo de pimienta. La Syrah se hace presente con unas notas florales bastante definidas entre la complejidad de los aromas anteriormente mencionados.

En boca, se trata de un vino delicado, amable y elegante, con menor cuerpo que el que le suponía por su denso lagrimeo en el tránsito por las paredes de la copa. Produce una activación homogénea de papilas y paladar, aunque podría decir que la zona del dulce es ligeramente predominante. Los taninos son aterciopelados, supongo que bastante domados por el tiempo en botella, y bastante golosos. Tiene una acidez bastante bien equilibrada y un punto delicado de amargor que le aporta una buena longitud. La permanencia es más que suficiente, y se manifiesta una retronasal donde las frutas muy maduras vuelven a resultar protagonistas, junto con las notas balsámicas y de especias dulces.

Es un vino que entra muy bien con carne a la plancha y creo que también con platos de cuchara debe resultar muy agradable.

Su precio de 17 € me parece un poco por encima de lo que me gustaría pagar por este producto, quizá algo por encima de los 12-13 € me resultaría más adecuado.

Le pongo una buena nota de 7,5/10. Me parece un vino muy agradable y una buena forma de introducirnos en los vinos de esta tierra más conocida por sus vinos Finos, Generosos y Brandies.

lunes, 5 de octubre de 2015

Dom Cosme - Reserva 2007

Hoy retomamos los vinos internacionales con este vino tinto portugués de la Región del Alentejo, producido por la Fundacao Abreu Callado en la localidad de Benavila, a unos 170 km al noreste de Lisboa, y a unos 75 km al norte de la ciudad más importante de la región, la hermosa ciudad amurallada medieval de Evora: el Dom Cosme, Resrva de la añada de 2.007.

Lo tarjimos de una visita a Evora en la pasada Semana Santa.

Se cree que la viticultura comenzó en el Alentejo de la mano de la antigua civilización de los Tartessos, pobladores del sur de la Península Ibérica, seguidos de los Fenicios, los griegos y, ya con referencias históricas, los romanos, quienes organizaron el cultivo de la vid y la elaboración de los vinos, que han pasado a ser parte esencial de la identidad del Alentejo.

Fuente: www.didu.com.bra

Como en tantas regiones de España, también el vino alentejano tuvo momentos de esplendor como consecuencia de la cristianización del tardío Imperio Romano hasta la invasión árabe, que pese a tolerar las costumbre cristianas en un primer momento, fue radicalizándose hasta la desaparición total de los viñedos. La recristianización y creación del Reino Lusitano trajo de nuevo la cultura del cultivo de la vid a la zona, hasta llegar al S. XVII, donde los vinos de la zona se consideraron los mejores del Reino, esplendor interrumpido por la Guerra de Restauración y la creación de la Real Companhia Geral de Agricultura dos Vinhos do Douro, creada por el Marqués de Pombal para la protección de los vinos de la zona del Duero. A mediados del S. XIX, el gobierno portugués realizó una campaña de reinstauración de la agricultura en la Región, lo que causó un nuevo renacimiento del vino Alentejano, con un éxito internacional en la Feria de Berlín de 1.888. Dicho nuevo período de luces acabó de nuevo poco después con la llegada de la filoxera.

En los años 40 del siglo XX, la Junta Nacional do Vinho comenzó a dar pasos firmes en la recuperación de esta zona, y en 1.977 estableció el PROVA (Projecto de Viticultura do Alentejo) estableció los parámetros de calidad para el vino. En 1.983 se estableció la ATEVA (Associacao Técnica dos viticultores do Alentejo) para promover los cultivos de la vid. La primera Denominacón de Origen Alentejana nació en 1.988 y, un año después, se creó la CVRA (Comissao vitininícola Regional Alentejana) para certificar y regular todos los vinos de la región. Actualmente existen en el Alentejo la PDO (Protected Denomination of Origin) y la PGI (Protected Geographical Indication) que en nuestro equivalente serían los vinos de una DO (Denominación de Origen) y los de una IGP (Indicación Geográfica Protegida), siendo las regulaciones de la primera más estrictas que las de la última. La CVRA posee un laboratorio de certificación de las características físico-químicas de los vinos protegidos (contenido en alcohol, de sulfuroso, de azúcares, de ácidos, etc.), así como un panel de análisis sensorial para evaluar las características organolépticas.

Los últimos datos que parecen en la página de la CVRA son de 2.009 y hablan de unas 11.000 ha de viñedo, con un 80% de superficie de las variedades tintas, que producen un total de unos 35 millones de litros anuales (más otros 44 millones en la IGP de la región).

Es destacable que Portugal es el segundo país con mayor cantidad de variedades autóctonas, y que el Alentejo es cuna de muchas de ellas. Las variedades de uvas de la región son:

Tintas: Alfrocheiro, Alicante Bouschet, Aragonez, Cabernet Sauvignon, Castelao, Syrah, Touriga Nacional y Trincadeira.

Blancas: Antao Vaz, Arinto, Fernao Pires, Gouveio y Roupeiro.

La CVRA cuenta con una serie de tiendas donde se pueden probar los vinos producidos en la zona. Tuvimos la oportunidad de visitar la que se encuentra situada en Evora, y la verdad es que están muy bien montadas, con abundantes catálogos informativos sobre las variedades de uva, los vinos, bodegas y la Ruta de los Vinos del Alentejo, así como una nevera de escanciado de vinos donde se pueden probar algunas de las marcas antes de adquirirlas en la misma tienda.



La Fundacao Abreu Callado fue creada en 1.948 como institución de apoyo social para las zonas de Avis y Portoalegre, para dar apoyo a trabajadores retirados de la granja de sus padres, una de las más importantes del Alentejo, a los que ofrecía complementos dinerarios, medicinas y otras ventajas sociales. Al mismo tiempo, a sus hijos, les proporcionaba estudios en técnicas agrícolas y de otros tipos en la escuela que hoy lleva el mismo nombre de la fundación.

La fundación posee 52 ha de viñedos cerca de la localidad de Benavila, y datan de los años '50 del Siglo pasado. El enólogo Joao Silva e Sousa es el responsable técnico de la bodega, que posee los más modernos medios de control, elaboración y crianza.

Fuente: www.vinhosdealentejo.pt

Los vinos tintos que produce y comercializa la bodega son el Dom Cosme Reserva, Horta de Palha, Cadeira de Moira, Regional Alentejano, AC Reserva, Abreu-Callado Bag in Box, Portas do Maranhao e Infinitum Grande Reserva.

Los vinos blancos de la bodega son el Abreu Callado Branco y el Abreu Callado Branco Lágrima.

También producen los vinos licorosos Red Liqueur y White Liqueur.

Nuestro vino de hoy está elaborado en base a las variedades Touriga Nacional y Alicante Bouschet, un coupage típico de la zona, y solo se produce en años de calidad excepcional de la vendimia. El 2.007 tiene una serie limitada a 5.700 botellas. La crianza del vino se produce durante 12 meses en barricas de roble francés y americano.

Sobre la Touriga Nacional, la más importante de las variedades autóctonas portuguesas ya hablamos en el artículo del excelente vino Cabeca de Toiro. Por su parte, la Alicante Bouschet no es nativa de Portugal, donde llegó después de la epidemia de filoxera de finales del S. XIX, para repoblar los devastados viñedos de la zona. Es un cruce del Petit Bouschet (a su vez proveniente del cruce de las variedades Aramon y Tenturier du Cher) y la Garnacha, y produce vinos con poca personalidad y grado alcohólico, pero aporta profundidad de color y taninos, por lo que se usa en mezclas con otras variedades que aporten complejidad y acidez adecuadas.

El producto se nos presenta en una elegante botella bordelesa imperiale, de color caramelo amarronado muy oscuro, con una etiqueta rectangular estrecha y alargada que nos muestra una foto de la Fundación que lo produce, seguido del logo de la fundación y nombre del vino en formato vertical, por encima de la añada y la fotografía de Don Cosme de Campos Callado.

Esta estrecha etiqueta deja espacio frontal para las múltiples etiquetas de los premios obtenidos por el vino nacional e internacionalmente, entre los que destacan la medalla de plata del Concurso Internacional de Bruselas de 2.010, medalla de oro en el China Wine Awards de 2.012, Best Red en el Korea Wine Challenge de 2.013 y el Decanter 2.013.

La etiqueta trasera es también estrecha y alargada, no tan estrecha como la frontal, y nos muestra el nombre y la D.O. del vino en la parte alta, seguida de los contenidos en en volumen de 75 cl de la botella y de 14% en volumen de alcohol, así como una breve historia de la bodega , datos sobre la crianza del vino y una pequeña nota de cata, seguido de la temperatura de servicio y los maridajes recomendados. Finalmente aparecen los datos de contacto de la bodega.


























Visualmente nos encontramos con un vino muy cubierto, color picota profundo con reflejos marronáceos, como es de esperar de las variedades de las que procede, la superficie aparece límpida y critalina, aunque al decantarlo se puede observar que deja posos, buena noticia desde el punto de vista de su procesado sin filtrados. Las lágrimas que produce al agitar la copa son densas y glicéricas, de caída por lo tanto lenta.

Olfativamente, lo calificaría de intensidad media a copa parada, como suele suceder en los tintos, y en seguida despliega un agradable aroma a frutos negros, donde en mi opinión destacan los higos muy maduros, casi pasificados, seguido a continuación de agradables aromas de maderas nobles muy viejas, como si nos transportara a una una vieja mansión colonial. Siguen matices de tabaco, cacao y otras especias dulces.

En boca se puede observar que es un vino corpulento, glicérico, muy equilibrado en cuanto al ataque en las papilas gustativas,  con taninos amables, maduros y golosos. Es un vino "caliente" al tacto, con permanencia y longitud que calificaría de medias.

En retrogusto las maderas nobles y las especias dulces dejan un agradable recuerdo después de ingerirlo.

Lo tomamos con carne de cortes argentinos a la plancha, con un resultado muy agradable.

El precio de 20 € me parece adecuado al producto que se nos ofrece.

Me parece que se trata de un muy buen vino, altamente recomendable. Le doy una alta nota de 7,75/10. Si vais al Alentejo, no dejeis de comprar una botella. Es un vino distinto a los nuestros, por lo que es curioso de probar y compartir en una buena cena con amigos.

domingo, 4 de octubre de 2015

Ondarre - Reserva 2009

Hoy tenemos un vino tinto de la D.O.C. Rioja: el Ondarre Reserva de la añada de 2.009.

Este vino es elaborado por Bodegas Ondarre, S.A. en la localidad Navarra de Viana, a unos 8 km al norte de Logroño.

Sobre la D.O.C. Rioja y su Consejo Regulador ya hablamos hace tiempo en la entrada sobre el Marqués de Riscal, así que pasaremos directamente a hablar sobre la bodega que elabora este buen vino de la Rioja baja.

Bodegas Ondarre, fundada en 1.986, pertenece al Grupo Bodegas Olarra, afincado en Logroño, junto con Bodegas y Viñedos Casa del Valle, que es la apuesta del mencionado Grupo en Castilla La Mancha, más concretamente en Yepes (Toledo).

La producción de Bodegas Ondarre se compone exclusivamente de vinos de Reserva, blanco fermentado en barrica y algo de cavas. Las marcas que comercializa son los tintos Ondarre, Mayor de Ondarre, Señorío de Ondarre y Orden de Ondarre (solo para clientes pertenecientes al Club de barricas Orden de Ondarre); y los blancos de Viura Rivallana y Ondarre, así como los cavas con el nombre de la Bodega.


Fuente: www.grupobodegasolarra.com

Los vinos de esta bodega han recibido varios premios internacionales en muchas de sus añadas, como en Decanter, Wines and Spirits World Challenge, Mundus Vini, Bacchus, etc. En particular, nuestro vino de hoy en la añada de 2.009 ha recibido medallas de Oro en Mundus Vini (Alemania) e International Wine Challenge (UK);  de Plata en Berliner Wine Trophy (Alemania), Monde Selection (Bélgica) y Catavinum World Wine & Spirit Competition (España); y de bronce en el Challenge International du Vin (Francia). La Guía Peñín


El producto se nos presenta en una botella bordelesa de color caramelo, con una etiqueta frontal rectangular, no demasiado grande y más ancha que alta, con el nombre de las bodegas su blasón en tonos dorados en la parte alta, la añada del vino a continuación y, en el centro de la misma, en caracteres más grandes, la marca del vino, seguido más abajo por la condición de crianza y la D.O. En la parte más baja de la etiqueta, en tonos azules, un pequeño dibujo de la bodega y sus viñedos. En la esquina superior izquierda se destacan los premios recibidos.

La etiqueta trasera es mucho más alta, , también blanca, y contiene la marca en la parte superior, el tipo de vino y la mención a la D.O. Rioja. Después se indica la población de la bodega, y en el centro de la etiqueta información relacionada con la composición varietal del vino: 90% Tempranillo, 5% Garnacha y 5% Graziano/Mazuelo. Es decir, un coupage característico en los vinos de esta zona. También se puede observar el plazo de consumo óptimo (2.013-2.024), la temperatura de servicio y la mención a los 18 meses de barrica que ha tenido el producto en su crianza, sin especificar si han sido en las de roble francés o americano que dice poseer la bodega. En la parte baja, a la izquierda, se mencionan los volúmenes del 14% de alcohol y los 75 cl de la botella.

Visualmente, el Ondarre Reserva de 2.009 presenta un aspecto coherente con el tipo de vino que es y su crianza: un color rubí brillante, sin defectos, que tiende en el ribete al color teja con esa componente amarillenta que presentan los vinos de guarda prolongada. Múltiples lágrimas surgen después de agitar la copa, con caída a velocidad media por las paredes de la misma.

En nariz, diría que su característica principal es que es un claro exponente de un reserva riojano, con la fruta roja en primer plano y un pequeño toque sutil de frutos negros, esperable de un buen Tempranillo. A esto le sigue un toque de ebanistería fina combinado con trazas de especias dulces y no tan dulces que le aportan una agradable complejidad. Me pareció detectar algo de bollería y un leve licorizado final, que sobre todo me pareció más presente en el retrogusto.

En boca, nos ofrece un ataque bastante homogéneo en lengua y paladar, con taninos amables y sedosos y un cuerpo más que aceptable. No es un vino que calificaría de "caliente", más bien presenta cierto frescor, yo diría que por la finura de esos toques de madera que aprecié en la fase olfativa. Tiene una persistencia suficiente y un final medio-largo procedente de un suave y agradable amargor final.

Su precio de alrededor de 8 € me parece muy bien ajustado al producto, y diría que lo hace recomendable sobre otros vinos de reserva de Rioja de precio quizá un poco más bajo, pero que ofrecen sensaciones más discretas.

Diría que es una buena elección cuando se trata de acompañar carnes de cierta calidad. Sobre todo me lo imagino en una mesa donde se esté consumiendo carne a la piedra o a la parrilla que se sirva jugosa.

Le doy un buen 7,5/10.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Gaba do Xil - Mencía 2012

Hoy tenemos un vino procedente de la D.O. Valdeorras, el Gaba do Xil, varietal de Mencía de la añada de 2.012. Este vino ha sido elaborado por Bodegas Telmo Rodríguez, en la localidad de Larouco, en la Provincia de Orense, a 100 km al este de la capital de la Provincia y a unos 20 km al suroeste de la localidad principal de la comarca: O Barco de Valdeorras.

Hablábamos brevemente sobre la D.O. Valdeorras en la entrada del Pagos del Galir, sobre la cual querría hoy incorporar una breve reseña histórica, que no hice al inaugurar el casillero de esta D.O. con el vino anteriormente mencionado.

Se estima que la viticultura fue introducida en esta región por los romanos, aunque la primera época de esplendor de la viticultura se produjo después de la reconquista y la primera referencia escrita al cultivo de la vid data del año 940 d.C. Posteriormente, en el S.XVII , la construcción del Monasterio de Nuestra Señora de As Ermidas, referente espiritual de la zona y cuya economía se basaba en el cultivo de la vid, con más de 200 terrenos dedicados a este menester, marca otro hito histórico de los vinos de la región. La llegada del ferrocarril en 1.883 incorpora el impulso mercantil favorable a la industria vitivinícola de la zona, aunque la epidemia de filoxera que había empezado en 1.892, y que destruyó más de 1.000 ha de viñedos en Valdeorras en los siguientes años, había supuesto un duro revés para el desarrollo de estas actividades. Sin embargo, cabe destacar que fue un valdeorrés, José Núñez, el que descubrió el antídoto a esta plaga, consistente en el suso de raíces procedentes de América, inmunes al insecto, injertadas con las cepas europeas. En el S.XX, a pesar de las dificultades planteadas por los diferentes conflictos y cambios económicos en la zona, se consiguió la D.O. en 1.945.

Fuente: www.gastrodeliaevents.blogspot.com

Hoy en día son más de 40 bodegas y 1.300 ha de viñedos con más de 1.600 viticultores adscritos a esta D.O.

En lo que se refiere a la bodega que elabora este vino, podemos decir que la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez se dedica fundamentalmente a la elaboración de vinos en diferentes Denominaciones de Origen y regiones españolas, siempre buscando la recuperación de terrenos olvidados, y la obtención de buena materia prima en colaboración con los viticultores de cada zona.


Desde sus comienzos en 1.994, con la Compañía de Vinos de La Granja, con un vino denominado Alma, Telmo Rodríguez y Pablo Egutkiza han seguido trabajando hasta conseguir un buen catálogo de productos:

- Rioja: Altos de Lanzaga, Lanzaga, LZ, Corriente y Las Beatas

- Ribera del Duero: Matallana, M2 y Gazur

- Toro: Pago La Jara, Gago y Dehesa Gago

- Valdeorras: Gaba do Xil, en sus variantes de Mencía y de Godello, As Caborcas y Branco de Santa Cruz.

- Cigales: viña 105

- Rueda: Basa y El Transistor

- Cebreros: Pegaso Pizarra y Pegaso Granito

- Alicante: Al Muvedre

- Málaga: Molino Real, MR, Old Mountain y Mountain Blanco

El vino que hoy nos ocupa es un vino joven, 100% de Mencía, en una añada calificada como Muy Buena, con fermentación en cubas de acero inoxidable, sin crianza en barricas de roble, en base a uvas procedentes de viñas con conducción en espaldera (80%) y en vaso (20%), con selección manual en campo, procedentes de suelos básicamente graníticos con poca retención de agua.

Se presenta en una botella borgoñesa de color verde oscuro, y una sencilla etiqueta blanca, bastante ancha, con esquemas de diferentes tipos de puentes en la parte superior, la marca del vino en el centro con la palabra Gaba en rojo y el resto en negro (no he podido determinar lo que significa "gaba"), la variedad de uva y la añada en rojo.







La etiqueta trasera, también blanca, muestra el nombre y el logo de la empresa elaboradora, los datos de la misma y los contenidos de alcohol (13%) y de la botella (75 cl).

Visualmente, el Gaba de Xil 2.012 presenta un color granate oscuro de capa media, con ribete amoratado. El líquido se nos presenta brillante y libre de defectos. Al agitar la copa las múltiples lágrimas tiene una caída a velocidad media en el cristal.

Olfativamente, nos presenta una intensidad media baja a copa parada, que al agitarla se convierte en un inmediato aroma a frutas rojas, con la fresa como protagonista, siguiendo notas vegetales y herbáceas y un bouquet floral típico de esta variedad. En retrogusto me pareció notar cierto matiz balsámico, con las flores blancas surgiendo con mayor fuerza que en la nariz inicial. Lo calificaría de vino con un aroma delicadamente complejo, agradable.

En boca, destaca su tacto suave y sedoso en la lengua, con taninos afinados, sensaciones bastante homogéneas en papilas y paladar, una buena longitud gracias a un agradable amargor, acidez ligera bastante bien controlada que le da un toque fresco. Me parece un vino de cuerpo ligero, con una permanencia también media.

Me parece que es un vino que funciona muy bien con carnes finamente cortadas y preparadas a la plancha: ternera, cerdo o incluso pollo.

Su precio de alrededor de 9 € está en consonancia con el producto que se nos ofrece, aunque en ese rango de precios tiene una competencia bastante fuerte en mi opinión.

Lo valoro con una puntuación de 7/10.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Summa Varietalis - 2010

Hoy tenemos un vino tinto de  Pago, con la D.O. Dominio de Valdepusa. Se trata del Summa Varietalis de la añada de 2.010.

El Dominio de Valdepusa, situado a orillas del río Pusa en el término municipal de Malpica de Tajo, provincia de Toledo, ubicada a unos 50 km al oeste de la capital de la provincia, es una singular explotación vitivinícola cuyos terrenos pertenecen a la estirpe del Marqués de Griñón desde 1.292. Consta de un total de 50 ha que incluyen 14 ha de plantación de Cabernet Sauvignon que data de 1.974, ampliadas posteriormente a partir de 1.991 con las variedades Syrah, Petit Verdot y Graciano. La casa principal y la bodega se asientan en edificios históricos del S. XVIII. En 2.002 el Estado Español concedió a esta bodega la primera D.O. de Vinos de Pago, convalidándolo la Unión Europea en 2.003, reconocimiento solo obtenido anteriormente por los míticos Domaine de la Romanée Conti (Borgoña) y Sassicaia, en la Toscana.

La producción anual del Dominio de Valdepusa es de unas 300.000 botellas anuales de vinos tintos con uvas solamente procedentes de sus viñedos propios, en los que se emplean las más avanzadas técnicas de viticultura, en los que Carlos Falcó y Fernández de Córdoba (de la estipre del Gran Capitán famoso por liderar las tropas españolas en la reconquista de Granada en 1.492) ha sido pionero en España en la introducción del riego por goteo y el Partial Root Drying (PRD), así como las espalderas Smart Dyson y el uso de dendrómetros para monitorizar el crecimiento de las vides.

Los vinos producidos por este Pago incluyen las series varietales de Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot y Graciano (llamado AAA). Los vinos de coupage son: Eméritvs, Caliza (Syrah y Petit Verdot) y nuestro vino de hoy Summa Varietalis.


Fuente: www.bodeboca.com

En cuanto a su elaboración, el Summa Varietalis de 2.010 es un coupage de Syrah (63%); Cabernet Sauvignon (23%) y Petit Verdot (14%), con frutos recogidos a mano y macerados a temperatura controlada durante 4 a 5 semanas . Su crianza incluye en período de 12 meses en barricas nuevas y seminuevas de roble francés Allier, ubocadas en una bodega subterránea con capacidad para 2.00 barricas, con temperatura y humedad constantes por medio de equipos de acondicionamiento de aire. Su embotellado no incluye ningún proceso anterior de clarificado o filtrado.

El resultado es un vino tinto de 14% de alcohol en volumen, que se nos presenta en una botella del tipo bordelesa Imperiale, con un largo y estilizado cuello y un color verde muy oscuro.

La etiqueta frontal, negra con formato rectangular vertical, ocupa casi toda la longitud del cuerpo de la botella, muestra un signo de suma colocado entre paréntesis de color naranja, representando el nombre de la marca, que viene a querer decir, como se nos explica en la etiqueta trasera, el compendio de conocimientos de dos generaciones de la familia para producir este vino. Debajo, en un recuadro blanco, se expresa el nombre del vino ya con sus palabras correspondientes, y se muestran la añada y la mención a la D.O. a la que pertenece. A la derecha de este apartado de la etiqueta se puede observar el símbolo de la bodega, que también aparece en trazos dorados en la cápsula del cuello de la botella.


En la etiqueta trasera, que es también rectangular y con un 60% de su superficie en fondo negro y el resto en fondo blanco, se observa una pequeña explicación sobre el nombre del vino con una pequeña nota de cata en caracteres blancos, en español y en inglés, seguidos de los datos de la bodega en caracteres negros sobre el recuadro en blanco inferior.

Un producto bien presentado, que da idea de la buena calidad del contenido.

Al abrir la botella y escanciar el vino nos encontramos con un que tiene una capa muy alta, de color picota profundo con ribetes violáceos, como si de un vino muy joven se tratara, se nota la mayoritaria componente de Syrah. La superficie del líquido es brillante y límpida. Profusas lágrimas de caída lenta al agitar la copa nos anticipan que se tratará de un vino con cuerpo. En la botella quedan posos adherido al cristal lo largo del cuerpo que demuestran que no lleva filtrado ni clarificación.

A nivel aromático, se trata de un vino complejo, de intensidad media a copa parada. Nos reciben claras notas de frutos rojos muy maduros, con leves notas de frutos negros del bosque como arándanos y quizá higos negros. Le sigue una amplia variedad de notas especiadas, donde se mezclan las dulces como el regaliz o la menta, y punzantes como el clavo e incluso la pimienta negra. Todo ello con la madera de la crianza presente y perfectamente integrada y matizada con gran finura.

El retrogusto nos deja un fondo licoroso que a mi personalmente me agrada mucho, con las especias y las frutas entremezcladas y un final que evoca la mineralidad del suelo donde crecieron sus uvas.

En boca, tiene un ataque muy homogéneo en papilas y lengua, con taninos presentes, notables, golosos y de gran calidad táctil. El cuerpo lo calificaría de medio-alto, y aporta una gran longitud con un muy agradable longitud producida por un suave amargor y una buena permanencia de vino de calidad.

En suma, buen producto, con una presentación muy atractiva, no defraudará en ocasiones especiales con amigos y familiares habituados al consumo de vino, con una buena carne a la parrilla o a la piedra donde da muy buen resultado.

Su precio de alrededor de 20 € me parece correcto.

Le doy una nota alta de 8/10.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Preto - 2009

Hoy añadimos una nueva variedad de uva y Denominación de Origen al blog con este vino tinto de la D.O. Tierra de León: El Preto de la añada de 2.009, elaborado con la variedad de uva autóctona Prieto Picudo.

Este vino es elaborado por Bodegas y Viñedos La Silvera, S.L., en la localidad de Pajares de los Oteros, a casi 50 km al sur de la Capital de la Provincia: León.

El Sur de León fue desde la época romana la ruta de paso de viajeros de la Ruta de la Plata y el Camino de Santiago. Ya desde aquella época estas tierras fueron famosas por sus cereales y sus vinos, de los cuales proveían al resto de la península. Como en otras zonas de la Península, en el S. X el resurgir del viñedo viene de la mano de los monasterios. El progreso de la actividad fue creciendo hasta la llegada de la filoxera en 1.887, que supuso un parón de la actividad hasta los años '20 del S. XX. Una vez superada esa eventualidad, la vintivinicultura resurgió y continuó creciendo hasta que en 1.997 la zona obtiene el derecho de uso de la mención "Vino de la Tierra" a los viticultores, elaboradores y embotelladores pertenecientes a la Asociación Vino de la Tierra Valdevimbre-Los Oteros. En Junio del 2.000 se cambia esa mención por el nombre de Vino de la Tierra de Castilla y León , pasando a llamarse la Asociación Vino de la Tierra de León. en 2.004 la mención pasa a llamarse Vino de Calidad de Tierras de León, y se aprueba su reglamento, siendo en 2.007 cuando se reconoce la D.O. Tierra de León.

La producción de la D.O. Tierra de León alcanzó en 2.012 los 2 millones de botellas, que significaron más de 1,5 millones de litros de vino cualificados.

Las variedades de uva blanca principales son: Verdejo, Albarín Banco y Godello, siendo autorizadas también la Malvasía y Palomino, aunque esta última no se permite en nuevas plantaciones.

Las variedades tintas principales son Prieto Picudo y Mencía, siendo autorizadas las variedades Tempranillo y Garnacha.

Los rendimientos máximos que permite el Reglamento del Consejo Regulador son 7.000 kg/ha en variedades blancas en vaso y 10.000 en espaldera, reduciéndose estos valores para las tintas a 6.000 y 8.000 kg/ha respectivamente. Se limitan los rendimientos al 33% de esos valores en uvas procedentes de viñedos en su tercer año y al 75% en los de cuarto año. Asimismo, el rendimiento por kg de ubva no puede sobrepasar los 75 l por cada 100 kg de vendimia. El riego se permite antes del 31 de Julio de cada año, quedando reducido el posterior a esa fecha solo en condiciones confirmadas de déficit hídrico en la zona. Las graduaciones mínimas en los vinos que se permiten son de 10,5% vol en los vinos blancos y 11,5% vol en los tintos.

Los tipos de vino permitidos por el reglamento son: Blancos, Tintos y Rosados, y para cada uno de ellos se regula también la acidez total y volátil, el contenido en anhídrido sulfuroso y azúcares residuales. Los vinos tintos envejecidos se encuadrarán en una de estas nomenclaturas: Crianza, Reserva y Gran Reserva. Asimismo, se establecen las características organolépticas de cada tipo de vino, aunque de forma muy superficial y genérica, vale la pena comentarlo.

Por su parte, Bodegas y Viñedos La Silvera es un proyecto nacido en 2.007, de la inciciativa de tres socios: Benito Otero, José L. González Nava y Gregory Pérez, un joven enólogo francés afincado en tierras leonesas a las que aporta su experiencia en Burdeos, sobre 13 ha de viñedo a 1.000 m de altitud, con terrenos pedregosos y una bodega tradicional que poseen en Pajares de los Oteros. Siempre con la misma uva, la autóctona Prieto Picudo, elaboran también un vino rosado con el mismo nombre de marca "Preto".

Sobre la uva Prieto Picudo, con la cual se elabora este varietal, podemos decir que es una uva autóctona de la zona del Sur de León, norte de Zamora y noreste de Valladolid, y ocupa una extensión actual de unas 3.000 ha de viñedo. Es una uva "tánica", que aguanta bien la crianza y que se presta también a la realización de vinos de maceración carbónica, aunque este no es el caso del que hoy nos ocupa. Produce vinos de color picota de media con contenidos alcohólicos más bien bajos, de alrededor de 11% vol. Aromáticamente, por lo visto tiene cierto parecido con el tempranillo, con notas afrutadas y toques florales sutiles. Es habitual verla en coupage con la otra uva autóctona de la zona, la Mencía.

El Preto, de la añada de 2.009, se nos presenta en una botella borgoñesa de color caramelo, con una etiqueta principal negra con la marca en el centro dentro de una figura enzarzada, a modod e sarmientos, de color plata. En la parte de abajo, también en color plata, aparece la variedad de uva con la que está elaborado. Es una etiqueta que evoca a la de algún whisky. La etiqueta trasera, también negra, contiene el nombre del vino en grande en caracteres negros enmarcados con la silueta de la letras y nuevamente sarmientos en color blanco. A continuación aparece la variedad y la añada, que en 2.009 fue calificada como "Muy Buena" por el Consejo Regulador. Debajo de ella aparecen los datos de contacto de la Bodega y los contenidos en alcohol (13% en vol) y de la botella (75 cl).





















Pocos son los datos que he podido conseguir sobre la elaboración de este vino, salvo que su crianza en barrica, sin especificar el tipo, durante 3 meses.

Visualmente, el Preto 2.009 tiene un color granate con un brillo algo apagado, lo cual está en consonancia con la baja acidez que presenta en boca. Tiene reflejos amarronados y la capa bastante alta. De hecho, este vino tiene poco que ver con las características visuales que nos presentan sobre los caldos de la uva Prieto Picudo. Tiene el aspecto de un vino que ha tenido un tiempo de crianza bastante prolongado. Gran cantidad de lágrimas de caída ligera dan idea también del cuerpo del vino.

En nariz, lo primero que me vino a la mente fue que, efectivamente, estaba ante una variedad diferente a lo que estoy acostumbrado. Se trata de un vino de intensidad olfativa media-baja a copa parada, con una primera impresión de frutos negros muy maduros, pero muy matizados por un aroma acuerado y con bastante madera, sorprendente para un vino con tan poca crianza. Luego notas especiadas de pimientas y quizá clavo. Matices minerales y claramente distinguibles cierran un aroma que me pareció complejo y atractivo. No pude detectar los aromas florales que leí en las referencia a su variedad de uva, ni parecido específico a los varietales de Tempranillo, salvo quizá la primera impresión de frutos negros.

En boca, la impresión es de ser un vino con baja acidez (puede que de ahí su escaso brillo) por lo tanto no excesivamente fresco, con un cuerpo ligero y taninos sedosos, en contra de lo que he leído de que se trata de un "vino tánico". El ataque es homogéneo en papilas y paladar, y tiene una longitud y permanencia regulares.

Desde luego, no parece un vino que podamos pedir para acompañar carnes y platos muy condimentados, pero elegimos un arroz montañés al romero y el maridaje resultó perfecto. Supongo que con pollo y otras aves de corral también debe funcionar bastante bien.

Su precio de alrededor de 13 € lo veo más o menos ajustado al producto, aunque quizá podría funcionar mejor un poco más barato, sobre todo si lo que se desea es que el cliente repita...

Le doy una nota de 7/10.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Visita a Bodegas González Byass

Hace unos días tuve la magnífica oportunidad de ir a Jerez de la Frontera, donde pude visitar las conocidas Bodegas Tío Pepe de González Byass. Me apetece hacerle un extenso reportaje acompañado de las fotos que pude tomar durante la visita.

La Bodega ofrece diferentes tipos de recorridos, desde el básico que consiste en la vista en grupo a las principales instalaciones con una cata final de dos de sus productos, hasta los del tipo VIP, personalizados y con catas de las ediciones especiales más añejas de la bodega, así como almuerzos maridados incluidos.

Nosotros escogimos la visita en grupo con cata final de 4 vinos de la bodega, con un precio por adulto de 16 €. El tiempo de la vista fue de aproximadamente hora y media, desde el comienzo hasta el final en la bonita tienda de la Bodega.

La bodega tiene un origen muy romántico, es la historia de la pasión de un hombre que comienza a escribirse en 1.835, cuando Don Manuel María González Angel, a sus 23 años, decidió aparcar su incipiente carrera de contable para dedicarse en cuerpo y alma a su verdadera pasión: el vino de Jerez. Se comprometió a mejorar, desarrollar y extender este vino, que él consideraba especial (con muchísima razón en mi opinión) y su cultura. Tal fue dicha pasión que no solo convirtió su idea en una de las empresas más admiradas del ramo a nivel mundial, sino que supo extender su legado a las sucesivas generaciones, que hoy, en la quinta generación y casi 200 años después, siguen dirigiendo los destinos de la empresa, con más del 95% de las acciones.

La ayuda de su tío José Angel y Vargas resultó decisiva en el éxito de la aventura de Manuel María, de tal forma que decidió ponerle el nombre de su tío al primer producto estrella de la empresa: el Tío Pepe.

La visita en grupo se realiza en un pequeño tren que va recorriendo las instalaciones, comenzando por la zona del chalet que construyó para su familia rodeado de un hermoso jardín, en el cual su hijo Pedro construyó una pista de tenis y fundó la primera sociedad de tenis de España, la puerta que mandó construir Don Manuel para honrar la visita de la Reina Isabel II, y por la cual han pasado los posteriores Reyes de España desde entonces, hasta llegar los viñedos de muestra de uva Palomino que tiene en el extremo sur de la finca.




A continuación fuimos a las soleras del brandy, pasando por el antiguo y hermoso patio emparrado de Lepanto.

Allí nos explicaron como "Las Holandas" o aguardientes de vino sin envejecer, con un componente alcohólico de hasta 65º, se envejecen por el método de soleras y criaderas, que explicaré más adelante, aunque en este caso de forma aeróbica, a diferencia de los vinos finos y olorosos.
El envejecimiento en barrica que previamente a criado los vinos de Jerez es una de las características del proceso. Allí el producto se sueviza y pierde graduación hasta llegar a los 35º - 40º que suele presentar esta bebida.

Dependiendo de las características de las Holandas obtenidas, estas se dedicarán a la elaboración de los tres tipos de brandies que la D.O. Jerez establece: Solera, Solera Reserva y Solera Gran Reserva.

En esta clase de bebidas, el brandy Lepanto es el producto estrella de la casa, en particular el Lepanto Pedro Ximénez Solera Gran Reserva. Las otras marcas de la bodega son el popular Soberano y el Insuperable.

A continuación se va hacia la tonelería, al lado de un patio donde se encuentra una escultura del producto más conocido de la bodega y una de las imágenes españolas más conocidas en el mundo, la botella vestida de flamenco. Cualquiera que haya estado en Madrid, especialmente los turistas, podrán recordar este icono en lo alto de un edificio en la Puerta del Sol... "Sol de Andalucía Embotellado", que lleva allí ¡desde 1.936!



En esta zona se observa la Bodega Croft, creadora del conocido vino Pale Cream Original (muy habitual en las diferentes ferias y romerías andaluzas con su españolización "pilicrín"). La historia de esta empresa es curiosa, ya que en sus orígenes se dedicó al vino de Oporto, y desembarcó en Jerez en el año 1.970. La familia González había emparentado con los herederos de los dueños originales de la bodega, pero a pesar de ello las empresas fueron independientes hasta que en 2.001 el Grupo González Byass compró Bodegas Croft, vendió sus instalaciones originales y trasladó la producción de sus productos al recinto de Tío Pepe.

Cruzando la calle se encuentra la tonelería, donde se fabricaban las barricas o botas utilizadas para la crianza de los diferentes productos y, en el caso de los vinos de Jerez, a diferencia de los vinos tranquilos, el uso de las barricas se extiende hasta 30 años, por lo que es normal que las botas sufran múltiples reparaciones a lo largo de su vida útil. Esa es la labor fundamental de la tonelería residente de Tío Pepe en la actualidad.
















La siguiente parada es en la famosa Bodega La Concha, cuya construcción presenta evidentes evocaciones del estilo constructivo de Gustav Eiffel, su diseñador, y que también fue construida en honor a la Reina Isabel II de España. Allí se pueden observar las banderas de todas nuestras comunidades autónomas, así como las de los países a los que se exportan los vinos de González Byass.




En el Museo de la Viña, se pueden ver aperos y maquinaria de épocas anteriores de la vitivinicultura.

Una de sus paredes contiene un interesante mural de cerámica con el mapa de los viñedos de la empresa, que me llamó la atención.
















Después pudimos observar observar la bonita Bodega La Cuadrada Croft, donde se realiza la crianza del mencionado "Pilicrín". La elaboración de este vino proviene de vino Manzanilla criado "en flor", que consiste en una crianza biológica en la que la barrica se rellena dejando una zona vacía. En la superficie del líquido crece una capa de levaduras que se alimenta de parte del alcohol del vino, bajando su graduación y aportándole aromas y sabores. La "flor" que va muriendo se decanta en el fondo de la bota. A este resto de levaduras se le denomina "madre", la cual sigue aportando sabor al vino. Para aportarle su dulzor característico (entre 45 y 115 g/l de azúcar), al Pale Cream se le añade mosto concentrado.


A estas alturas del artículo creo que merece la pena hacer un inciso para explicar como funciona el método de elaboración de los vinos de Jerez: "Soleras" y "Criaderas", así como los diferentes tipos de vinos principales que se elaboran bajo este método.

Fuente: www.blogallinero.blogspot.com

Los vinos de Jerez se elaboran llevando a cabo dos tipos de crianza fundamental: la ya mencionada biológica, criado "en flor", que conservará la palidez inicial del mosto y adquirirá una estructura aromática y gustativa peculiar, y la crianza oxidativa o físico-química, es presencia de oxígeno, que dará lugar a vinos más oscuros, y que adquirirá aromas más complejos y también característicos.

La elección del proceso de elaboración en uno u otro sentido parte de una selección inicial de los caldos, y de la decisión de "encabezar" los vinos (añadirles alcohol) hasta los 15,5º o por encima de los 17º. Otro factor para esta diferenciación procede del tipo de vinificación que se realice previamente, para pasar del mosto de las uvas prensadas al vino joven que se procesará de una u otra manera.

La elaboración de mostos con la variedad de uva Palomino, dan lugar a vinos "base" con muy poco contenido en azúcar, que será el origen de todos los vinos de Jerez "generosos" de la famosa Manzanilla. Por su parte, la vinificación de otras variedades como la Pedro Ximénez o la Moscatel dará lugar a vinos con alto contenido en azúcares. Estas variedades, previamente a su prensado, se dejan pasificar, por lo que su mosto contiene una alta concentración de azúcares. Durante su fermentación, a sus mostos se les añade alcohol de vino, por lo que dicha fermentación se detiene cuando la mayoría de sus azúcares no se han transformado en alcohol. estos vinos son los que se añaden a los vinos secos para su "encabezamiento", dando lugar a vinos con diferentes grados de dulzor.

En la crianza de los vinos de Jerez, los vinos más jóvenes se encuban en las botas más altas de la disposición 3ª o 4ª Criadera, siendo ese el vino del año. Anualmente, se trasvasa cierto volumen de cada hilera de barricas a las de la siguiente fila inferior. El de las que están a ras de suelo, o soleras, se extrae para su embotellado y comercialización. De esa forma, se obtienen vinos muy estables año tras año, ya que el último contiene mezcla de las anteriores 3 ó 4 añadas.















La clasificación de los diferentes tipos de vinos de Jerez se da en función de los procesos de elaboración descritos:

1. Generosos:
  • Fino o Manzanilla: proviene de la fermentación de la uva Palomino. Se encabeza hasta los 15º para fomentar la aparición del velo de flor. La crianza se realiza durante unos 3 a 4 años por el sistema de soleras y criaderas. 
    • La "Manzanilla o Fino en Rama" (Manzanilla solo se permite llamar al vino elaborado en San Lúcar de Barrameda, con su propia Dnominación de Origen, mientras el Fino es el del resto de la Denominación), que es el vino que se embotella directamente desde la solera (vino del año) con un leve proceso de clarificación. Se puede hasta reproducir el velo de flor en la botella.
    • Manzanilla Fina o Fino: Es al que se le realiza una crianza de 3 ó 4 años.
    • Manzanilla Pasada: Se realiza un proceso de crianza más prolongado, de hasta 10 años.
  • Amontillado: Procede de los Finos, para los que se completa la primera fase de crianza biológica hasta que se muere el velo de flor, y a partir de entonces la crianza se vuelve oxidativa, lo que oscurece el vino (hasta un color ámbar) y lo dota de mayor concentración y complejidad.
  • Oloroso: El vino inicial se encabeza hasta los 17º, lo cual impide el desarrollo del velo de flor, por lo cual el desarrollo es únicamente oxidativo. Esto da lugar a un vino de color entre ámbar y caoba, más concentrado,  debido a la pérdida de agua a través de las botas durante el proceso de crianza, y también con mayor estructura y complejidad. Personalmente son mis favoritos de entre las diferentes clasificaciones de Jerez.
  • Palo Cortado: Este vino, de color oscuro, entre tonos castaños y caobas, se denomina así porque las botas que lo contienen tradicionalmente se marcan con una raya horizontal cortando la raya oblicua con que inicialmente se marcas los vinos extremadamente finos, a los que posteriormente se les detectan las características que lo convertirán en este vino que conjuga la delicadeza aromática del amontillado con la corpulencia en el paladar del denominado "oloroso".
2. Generosos de licor: tienen contenido en azúcares por encima de los 5 g/l.
  • Pale Cream: según se explicó en los párrafos referentes a la bodega Croft.  
  • Medium: Posee una crianza oxidativa, además de la inicial biológica, que le aporta su color ámbar a castaño oscuro, y un contenido en azúcar de entre 45 y 115 g/l.
  • Cream: color castaño oscuro a caoba, procede de vinos generosos con crianza oxidativa y aportación de mostos concentrados con el resultado de un contenido de azúcar entre los 115 y 140 g/l.
3. Dulces Naturales: elaborados con uvas de la variedad Pedro Ximénez o Moscatel.
  • Pedro Ximénez: Color muy oscuro, casi ébano, proviene de las uvas de la mencionada variedad muy pasificadas. Su contenido en azúcar queda muy alto, entre 180 y 500 g/l, y su crianza es meramente oxidativa.  
  • Moscatel: Color castaño intenso a caoba, proviene de las uvas de esa variedad pasificadas por el método del "soleo". El proceso es muy similar al de la otra variedad.

Lo siguiente es la Bodega Los Apóstoles. En esta bodega se encuentran las botas que el fundador de la bodega colocó cuando ordenó construirla en 1.857 para la visita de la Reina Isabel II en 1.862, cada una con el nombre de un apóstol, excepto el de Judas, que fue sustituido por el de Matías. La bota central (El Cristo) tiene un volumen de 16.500 litros, equivalente a 33 botas, la edad de Jesucristo al morir. Para la visita de la Reina, y a petición de esta, el Sr. González ordenó realizar una pisa en su honor, por lo que adquirió todas las uvas de cuelga (el excedente que se coloca colgado de los emparrados a modo de adorno) de los viticultores de la zona, dado que la pisa de la vendimia del año ya había sido realizada, llenando con el producto de la misma el enorme tonel.


Aquí se cría el "Palo Cortado" Apóstoles, y se realizan, durante todo el año, importantes eventos con cenas de gala y actuaciones de importantes artistas.


En esta bodega se encuentran también expuestas barricas originales de las primeras vinificaciones de la bodega, y de las que se dice que tienen más de 400 años de antigüedad.





También visitamos la bodega Los Reyes, donde las botas principales tienen una distribución triangular, y presentan las firmas de los Reyes y Príncipes de España que visitaron la Empresa, además de los miembros destacados de las Casas Reales.


De hecho, no solo la realeza ha dejado su firma en las barricas de González Byass. Me resultó muy llamativa la cantidad de personajes, tanto nacionales como internacionales, que han autografiado las tapas de las botas a lo largo de la hitoria de la bodega: Juan de La Cierva, Lola Flores, Antonio Gala, Fernando Alonso, Rafael Alberti, Picasso, Orson Welles, Steven Spielberg. Da la impresión de que casi todos los personajes importantes de la historia moderna han dejado su huella...


La visita prosigue cruzando las preciosas calles emparradas hacia la primera bodega que construyó el fundador, en 1.855: La Constancia. En ella se encuentra la sala de muestras original, donde se conservaban botellas que contenían muestras de los caldos que se comercializaban en Gran Bretaña durante los primeros años de la bodega.





La calle de Los Ciegos, dentro del recinto de la bodega, ha sido varias veces considerada entre las más bonitas del mundo por diferentes publicaciones.

















Posteriormente, se visualiza una recreación de la fundación y orígenes de la bodega, muy entretenida y bien realizada.


Una vez finalizada la visita, pasamos al recinto de la Gran Bodega Tío Pepe. Es una inmensa nave con cuatro cúpulas de hormigón de más de 40 m de diámetro, y tiene 3 plantas con una capacidad de 30.000 botas dedicadas a la crianza exclusiva del Tío Pepe. Fue diseñada y construida en 1.963 por el eminente arquitecto Don Eduardo Torroja, uno de los máximos especialistas de las construcciones de hormigón en su tiempo. Allí se encuentra la zona de degustación de vinos, donde pudimos probar el Fino Tío Pepe, el Pale Cream Original de Croft, el Oloroso Alfonso y el Solera 1.847, un buen recorrido a través de las principales familias de productos de la bodega. De ellos, el que más me gustó fue el oloroso, al cual dedicaré pronto una entrada del blog.

Finalmente, la visita acaba, como es normal, en la tienda de la bodega. Allí tienen todas las marcas de la casa, e incluso productos de sus otras bodegas, de las cuales hablaremos en un artículo posterior.

En suma, resulta un agradable e interesante paseo con un precio asequible, que recomiendo realizar a cualquiera que se acerque por la zona.


sábado, 29 de agosto de 2015

Tocat De L'Ala - 2013

Hoy añadimos al blog otra Denominación de Origen de nuestra geografía vinícola, la D.O. Empordà, con el tinto Tocat  de L'Ala, de la añada de 2.013, elaborado por los cellers Coca i Fitó & Roig Parals.

La D.O. Empordà (Ampurdán en castellano) se encuentra en la zona nororiental de la península ibérica, entre los Pirineos y el Mar Mediterráneo en la Costa Brava. Es una zona de cocina moderna (Ferrán Adriá y el mítico El Bulli).

Fuente: www.monastrell.net

La larga tradición vitivinícola de la zona comienza en la colonia griega de Empúries, que en el S. VI a.C. Cuatro siglos más tarde, los vinos de los territorios de Emporae (traducción latina) ya eran conocidas en otras provincias del Imperio, e incluso en la propia metrópoli. En la Edad Media, y como en otros muchos lugares de nuestra península, el cultivo del vino y la elaboración del vino fue liderada por los monjes, en este caso los del Monasterio de Sant Pere de Rodes. En los S. XVIII y XIX la producción fue subiendo de manera exponencial hasta que la filoxera, en 1.879, arruinó el esplendor de los vinos ampurdaneses. Nunca después se recuperó todo el terreno que ocupó la viña en la época pre-filoxérica. La República en los primeros años '30 del S. XX trae consigo la aparición de bodegas en régimen de cooperativa, creando un nuevo impulso a la industria vitivinícola de la zona, a la que se sumó posteriormente la iniciativa privada.

La D.O. Empordà-Costa Brava se aprobó en 1.975, después de más de 10 años de esfuerzos de los bodegueros de la zona para lograr el reconocimiento. Hoy en día la cantidad de bodegas adscritas casi alcanza las 50, de las cuales 44 se consideran elaboradoras, una superficie de viña registrada de casi 1.800 ha y 335 viticultores, con una producción media de unos 65.000 hl/año. La mitad aproximadamente del volumen se comercializa embotellado, lo que significa unos 4 millones de botellas/año. Como curiosidad, solo un 5% de la producción se exporta, lo cual quiere decir que es esta una región vinícola de consumo interno nacional mayoritariamente. La producción mayoritaria es de vino tinto, con un 60% del total, con porcentajes muy similares de vinos blancos y rosados del 17%-19%, siendo los vinos restantes solo el 4% de la producción.

El Consejo Regulador tiene su sede en la ciudad de Figueres, cuna del mítico Salvador Dalí. La última reglamentación aprobada data de 2.006. En ella, de forma similar al resto de las D.O. se establecen diferentes regulaciones y controles:

- Tipos de Vino: Blancos, Rosados, tintos, de Aguja, Espumoso de Calidad, de Licor (Mistela Blanca y Negra), Vino Garnacha del Empordà, Moscatel del Empordà, Vino dulce, Vino de Uvas Sobremaduradas. En función de las crianzas permitidas, se distinguen los vinos fermentados en barrica de Roble, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Vieja Reserva, Criado sobre lías, etc.

- Características de los vinos: para cada tipo de vino se establecen parámetros como la graduación de alcohol mínima y máxima, azúcares residuales, acidez total y volátil, dióxido de azufre máximo, dióxido de Carbono, así como las características organolépticas en fase visual, olfativa y gustativa según el tipo de vino.

- Prácticas Enológicas: Densidad de plantación mínima de 2.900 cepas/ha y máxima de 6.500 y de obtención de frutos de un máximo de 12.000 kg/ha de variedades blancas y 10.000 de tintas, limitación del riego y prohibición después del envero, límite de rendimiento a 70 l por cada 100 kg de vendimia.

Variedades de uva autorizadas:

- Blancas recomendadas: Garnacha Blanca, Garnacha Roja, Macabeo, Viura y Moscatel de Alejandría. Autorizadas: Chadonnay, Gewürztraminer, Malvasía, Moscatel de Grano Pequeño, Picapoll Blanco, Sauvignon Blanc y Xarel-o.

- Tintas Recomendadas: Samsó o Cariñena y Garnacha Tinta. Autorizadas: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Monastrell, Ull de Lebre (Tempranillo), Syrah y Garnacha Peluda

Los actuales viñedos de la región son mayoritariamente superiores a 30 años de edad, aunque en los últimos años se ha trabajado en la renovación de viñedos y en su adaptación a las técnicas de viticultura moderna. 

Celler Coca i Fitó es el apellido de los hermanos Toni y Miquel que, originarios del Alto Penedés y con tradición vitivinícola familiar, comenzaron la elaboración de vinos bajo la D.O. Montsant en 2.006. El Tocat De L'Ala es un proyecto iniciado en 2.011 en conjunción con el Celler Roig Parals en Empordà. 

Por su parte, Celler Roig Parals corresponde a la 4ta generación de una familia dedicada a la elaboración del vino desde el S. XIX, cuyos antepasados se vieron muy afectados por el desastre de la filoxera, al punto que debieron emigrar a las comarcas del rosellón francés para ganarse la vida y conseguir recursos para repoblar sus viñedos a partir de 1.890. De hecho los injertos de Carignan (Cariñena o Samsó) que hoy poseen proceden de los injertos que trajeron de su aventura en tierras más norteñas. Hoy en día poseen unas 10 ha de viñas que complementan hasta las 14 con otros viticultores de la zona.

Otros vinos de Coca i Fitó son, en la D.O. Montsant: Coca i Fitó Negre, Rosa y Dulce, los Jaspi Negre, Maragda, D'Or; en la Terra Alta tienen adscrito el Jaspi Blanc; el Tolo do Xisto (Loco por la Pizarra en gallego) en la D.O. Ribeira Sacra en colaboración con la enóloga Andre Obenza; y los Tocat de L'Ala y Tocat i Posat en colaboración con Roig Parals.

Por su parte, Roig Parals también elabora y comercializa los Mallolet Tinto y Rosado, el Camí de Cormes, La Botera, el Roig Parals, todos ellos tintos mayoritariamente de Samsó y Cariñena, monovarietales o en diferentes coupages; el tinto el Pla de Molí de Cabernet Sauvignon y Merlot; así como el blanco Mallolet de Macabeo y Garnacha Blanca; y el rosado La Botera.

El vino que hoy nos ocupa está elaborado en la bodega familiar de estos últimos, en la localidad de Mollet de Perelada, a unos 15 km al norte de Figueres, y a unos 150 km al norte de Barcelona.

Está elaborado con uvas seleccionadas de viñas viejas de entre 30 y 100 años Garnacha (60%) y de entre 40 y 100 años de Cariñena (40%), con una crianza de 4 meses en barricas de roble francés y americano. 

El producto, con un contenido alcohólico de 14,5%, se comercializa en botella borgoñesa tradicional de color caramelo oscuro, con una gran eiqueta blenca que contiene un dibujo alegórico idiseñado por el interesante creativo Oriol Malet. La mencionada etiqueta frontal está mayoritariamente ocupada por el mencionado dibujo, que me recuerda de alguna manera la estética de Mary Poppins, seguido por el nombre del producto, en la que la palabra Tocat está claramente resaltada en tamaño del resto, finalizando en la parte baja con la referencia a la D.O. Empordà.




La etiqueta trasera es un poco más pequeña, también blanca, con el nombre y la añada de l vino en primer término en la parte superior, seguida de la descripción del coupage, en el que aparece la uva Syrah, que no se menciona en las Hojas de Cata del producto en las webs de los cellers que lo producen. Siguen por debajo los contenidos de la botella, colocados en una posición centrada y un tamaño que no suelen ser habituales en el etiquetado de vinos, y a continuación los datos de contacto de las bodegas que lo elaboran, finalizando con la D.O. y, en la parte baja, la mención al ilustrador de la etiqueta frontal.

Es un producto con una atractiva presentación, propia en estilo, como también el vino como veremos más adelante, de los productos que pude apreciar en el Salón de Vinos Radicales.

Sobre el vino propiamente dicho, el Tocat de L'Ala 2.013  podemos decir que presenta visualmente un color cereza madura, con ribete granate, brillante y límpido. El vino es de capa media y produce multitud de lágrimas de caída a velocidad media por la pared de la copa después de agitarla.

Olfativamente, el vino responde a las premisas de un coupage de Garnacha y Cariñena. El aroma frutal toma desde el primer momento el dominio de la nariz, con una mezcla de frutos rojos y negros bien maduros, desde fresas hasta ciruelas y algo de mora, tanto roja como negra, todo muy dulce, quizá con algún toque de aromas secundarios o teciarios, no sabría discriminarlos exactamente, como de especias dulces, muy sutiles, que podrían provenis tanto de la fermentación como de la corta estancia en las barricas. A continuación, me parece destacable un fondo con protagonismo del tabaco. ¿Será que lleva realmente una componente más o menos importante de Syrah? Una característica importante es la evolución que presentan los aromas del vino según sea su temperatura y el tiempo de guarda después de abrir la botella. En los tres días que lo tuve me olió diferente cada día, y dentro de cada día, presentaba variaciones notables entre el proncipio y el final de la ingesta en la copa. Me parece un vino muy interesante y atractivo desde el punto de vista aromático.

En boca, se trata de un vino con bastante homogeneidad en paladar y papilas, con taninos suaves y matizados, una acidez bastante bien controlada. El cuerpo lo calificaría más bien de ligero, así como su permanencia, y con una longitud bastante agradable dado su amargor final. Su bien controlada acidez lo hace fresco. Se trata de un vino suave, goloso, amigable como entrada al mundo del vino. 

En retronasal, pude determinar también una componente vegetal que no había notado en primera instancia, por debajo de la fruta que sigue dominando las sensaciones.

En suma, me parece un vino moderno, que con tapas ligeras o más o menos elaboradas puede dar un buen resultado, fiel reflejo de la modernidad y calidad que se le está imprimiendo a los vinos de Garnacha en las zonas productoras de este tipo de uva en nuestra península.

Su precio de alrededor de los 10 € me parece perfectamente adaptado al producto.

Le doy un buenísimo 7,75/10, con influencia en la nota de la presentación del producto. Me parece un vino muy recomendable, y que me parece buen representante de la D.O. a la que pertenece.