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jueves, 26 de febrero de 2015

El Grifo - Seco 2013

Hoy tenemos otro vino blanco de la D.O. Lanzarote: el varietal semidulce de Malvasía El Grifo. La botella es de una añada relativamente antigua para un vino blanco que ha llegado a mis manos, por lo que tenía ciertas dudas si estaría todavía en buenas condiciones. Dentro de unos párrafos lo comprobaremos.

Hace unas semanas hablábamos de la D.O. Lanzarote en la entrada del blanco La Geria.

La bodega El Grifo, S.A., ubicada en San Bartolomé, localidad situada a unos 17 km al noroeste de Arrecife, principal ciudad de la isla, es una empresa familiar que se jacta de ser la más antigua de Canarias y una de las diez más antiguas de España. Data de 1.775. Posee 61,5 ha de viñedos con una producción de entre 400.000 y 600.000 botellas/año.


Fuente: www. elgrifo.com

Su producción se basa principalmente en las variedades Malvasía y Listán Negro, aunque también tienen alguna producción de Syrah. El catálogo de El Grifo incluye los Malvasías seco y semi-dulce Colección; los Malvasía seco, semi-dulce, dulce, fermentado en barrica y el espumoso brut; el tinto, rosado y brut rosé de Listán Negro; el Ariana de 50% Listán Negro y 50% Syrah; el Reserva de Familia de Syrah; los dulces antiguos Canari de Malvasía, George Glas de Listán Negro y Moscatel de Ana; el nuevo Seco Ecológico con 70% Malvasía y 30% Listán Negro; y el Afrutado, de Moscatel, Diego y Listán Blanco.

El Grifo Malvasía Seco se elabora con los mejores racimos de la cosecha, recolectados y transportados en cajas de 20 kg y seleccionados manualmente. El prensado se realiza con la uva enfriada previamente a 12 ºC. La fermentación se realiza a temperatura controlada, seguida de una ligera (no determinado el tiempo ni el contenedor) en sus lías. Finalmente se filtra, clarifica y embotella.

El producto se nos presenta en una botella bordelesa algo más estilizada de lo normal, de color transparente, con una etiqueta negra dominada por un dibujo amarillo del pájaro Grifo, símbolo de la bodega, obra del conocido artista canario César Manrique. También aparecen en esta etiqueta el nombre de la bodega en la parte alta, y el tipo de vino y la D.O. en la parte inferior .

La etiqueta trasera nos muestra en la parte alta un dibujo en negro del mencionado pájaro, sobre el nombre del vino. Debajo, unos párrafos en español e inglés que nos da una breve referencia sobre la uva y la bodega. Más abajo aparece la añada, el tipo de vino y la D.O., finalizando en la parte baja con el contenido de alcohol del 12,5% y el volumen de 75 cl de la botella.

Visualmente, el vino tiene un color amarillo pajizo muy claro con reflejos verdosos de lima, con ribete que tiende al color de metales claros como la plata muy limpia o el aluminio recién laminado. Creó una buena profusión de lágrimas en las paredes de la copa al agitarla, que caen no demasiado despacio... ni demasiado deprisa.

Olfativamente, se trata de un vino de intensidad media-baja a copa parada. Desplegó un aroma a pera (yo diría que de la conocida variedad "limonera") bastante notable al acercar la nariz después de agitarlo, y justo detrás una componente de ananás maduras, un leve toque de flor blanca, terminando con esa componente mineral tan característica y que tanto me gusta en los vinos blancos canarios, y que me trasporta a esas zahorras, obsidianas y olivinas resultado de las erupciones de los volcanes que formaron las islas y del ataque de la humedad y los vientos alisios que las moldean constantemente, en las que crecen las vides prefiloxéricas de esa forma tan peculiar. No pude detectar el aroma de melocotón que menciona la hoja de datos de la bodega, lo cual no quiere decir evidentemente que no lo tenga, o que sea el que a mi me parece piña.

En boca, la primera característica es una aguja muy evidente, que en combinación con el tacto untuoso en la lengua llenan por completo la boca desde el primer sorbo. Tiene una acidez muy bien contenida que le aporta un agradable frescor y una longitud más que suficiente gracias a un suave amargor final.

Me parece un excelente compañero de cualquier pescado blanco, preferiblemente al horno, aunque su frescor lo hace también apetecible como vino de tapeo de un domingo soleado. Su precio de 9,25 € me parece correcto si lo comparo con otros vinos blancos del mercado de calidad similar.

Le doy un 7/10 a este apetecible vino.

domingo, 22 de febrero de 2015

Un año de Cataficion

Hoy este blog cumple un año.

Lo que empezó como un mero pasatiempo para recordar las sensaciones que me aportaban los vinos que tenía ocasión de beber, así como una excusa para rellenar mi bodega y aprender sobre este interesante mundo, poco a poco ha ido creciendo y parece que va interesando a más personas según van aumentando las entradas.

En los últimos meses las visitas han ido subiendo hasta alcanzar más de 2.000 al mes, y por lo que puedo observar hay personas que han colocado en sus dispositivos un aviso de entrada nueva, porque lo habitual es que al poco tiempo de subir una tenga ya unas 20 visitas.

El blog cumple su primer año con 53 vinos comentados y más de 10.000 visitas totales, ambos números impensables cuando empezó. Debo destacar la importancia que en el aumento paulatino de las visitas ha tenido publicitar el blog a través de Facebook, donde he creado una página específica de Cataficion; en Twitter, con la dirección @cataficion; así como la publicación de las entradas en Google+ y en Hispabloggers. También adquirí los dominios www.cataficion.com y www.cataficion.es y los redireccioné al blog (gracias por tu ayuda en esto, Chavi). A partir de la implantación de estas acciones las visitas al blog han subido de manera casi exponencial. Hace un par de semanas di de alta las webs mencionadas en el buscador Google para buscar un mejor posicionamiento, supongo que también dará algún resultado positivo.

En Twitter el número de seguidores en estos momentos supera los 350, y tengo el orgullo de contar entre ellos a algunas de las bodegas más relevantes en el panorama vinícola español, así como un amplio abanico de personas relacionadas con el mundo del vino: viticultores, enólogos, sumilleres, escritores, periodistas, chefs y aficionados al vino y a la enología.

Me gustaría hacer mención especial a los muchos seguidores que, desde diversos países latinoamericanos y desde USA, demuestran que los vinos españoles son muy apreciados y que nuestras empresas vitivinícolas son referentes allende nuestras fronteras.

Quiero agradecer a las personas que, de una u otra forma, hacen posible este blog y  han contribuido a su desarrollo: a mi querida esposa Sonsoles, por sus excelentes comidas y sabias opiniones sobre los vinos que compartimos, pero sobre todo por su paciencia; a mis amigos, por sus ánimos y excelentes consejos sobre posibles mejoras del blog; y a todos aquellos que intervienen, directa e indirectamente, en la mejora constante de la calidad que han experimentado los vinos españoles durante los últimos años. Es un orgullo aportar este pequeño granito de arena a la internacionalización de nuestros productos, si ese fuera el caso.

Felicito también a Google por la mejora de su traductor, el cual permite que los contenidos lleguen a muchas personas en idiomas diferentes. En particular mis amigos de Alemania y de países angloparlantes me han confirmado la buena lectura que han podido hacer por medio de esta utilidad. Eso seguramente tiene mucho que ver en que más de un 20% de las visitas correspondan a países no hispanohablantes (sin descartar que algunas -o muchas- de esas entradas puedan ser de hispanos residentes en dichos países, por supuesto).

Podría dejarme llevar por la euforia y establecer ambiciosos objetivos para el futuro, pero prefiero que este blog siga manteniendo su carácter de hobby personal con la suerte de interesar a cierto número de personas que comparten afición por esta maravillosa sustancia que es el vino. Si acaso, por poner alguno, me gustaría llegar al menos a cubrir con mis artículos toda la geografía española de Denominaciones de Origen, Vinos de la Tierra y Vinos de Pago.

Y, por supuesto, last but not least, mi más sincero agradecimiento a todos los que seguís el blog, espero que podamos seguir en contacto durante mucho tiempo más. Afortunadamente hay y habrá vinos para que nunca se acabe esta aventura de probarlos y comentarlos, mientras el cuerpo aguante...

Un abrazo,

Oscar García

jueves, 19 de febrero de 2015

Borsao - Barrica 2012

Hoy estrenamos la D.O. Campo de Borja en el blog con un muy buen y económico vino tinto: el Borsao barrica de la añada 2.012. Lo elabora Bodegas Borsao en la ciudad de Borja, ubicada a aproximadamente 65 km al noroeste de Zaragoza, en ruta hacia Soria.

La D.O. Campo de Soria, que obtuvo su calificación como tal en 1.978, es también conocida como el Imperio de la Garnacha. Abarca unas 7.500 ha, de las cuales unas 5.000 están dedicadas a la variedad de uva Garnacha, y 2.000 de ellas contienen viñedos de entre 30 y 50 años de antigüedad, con producciones bajas pero de gran calidad. Los viñedos más antiguos de la región, según dicen, datan de principios del S. XII, siendo la primera referencia bibliográfica de los primeros años del S. XIII. Los monjes del Monasterio de Veruela fueron los artífices del desarrollo del cultivo de la vid en estas tierras.


Las variedades autorizadas por el Consejo Regulador son las siguientes:

- Tintas: Garnacha Tinta, Tempranillo, Mazuelo, Garnacha tintorera, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah.

- Blancas: Macabeo, Garnacha Blanca, Moscatel de Alejandría, Moscatel de Grano Menudo, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Verdejo.

El pliego de condiciones de esta D.O. regula también las características analíticas de los vinos: graduación alcohólica, acidez, contenido de azúcar; las características organolépticas para cada tipo de vino y sus diferentes tipos de crianza, las prácticas enológicas específicas; el rendimiento máximo por ha (8.000 kg  y 56 hl/ha para las variedades blancas y 7.000 kg y 49 hl/ha para las tintas), además de las particularidades geográficas, climatológicas y de los suelos de la zona.

Los vinos tintos dominan la región con un 92% de la producción, el resto se distribuye entre blancos, rosados, vinos de licor, mistelas y cavas en las 18 bodegas adscritas a la D.O. Se comercializa en el exterior un 67% de la producción, siendo los mercados principales UK, USA, Holanda, Canadá, Alemania y Japón.

En 2.016 Campo de Borja será la anfitriona del prestigioso concurso Garnachas del Mundo.

Bodegas Borsao toma el nombre de la antigua villa celtíbera de Bursau, conocida posteriormente como Bursao por los romanos. Se autodenominan "el origen y motor de la D.O. Campo de Borja". Los orígenes de la bodegas datan de 1.958, cuando se fundo la Cooperativa de Borja y la marca originaria de Borsao, pero no fue hasta 1.981 cuando se comercializaron las primeras botellas y en 1.991 las primeras exportaciones. En 2.001 las Cooperativas de Pozuelo y Tabuenca se unieron a la de Borja y se creó la sociedad Bodegas Borsao, S.A. con 620 socios.Actualmente posee casi el 35% de los campos de esta D.O. De sus 2.430 ha de viñedos aproximadamente 1.500 ha son de Garnacha, criada en las laderas del Moncayo.

La empresa elabora las marcas: Tres Picos (Garnacha), Berola (Garnacha y Syrah), Bole (Garnacha y Syrah), Borsao Barrica, Crianza, Reserva y Selección (Garnacha con mezcla de otras uvas como Merlot, Cabernet Sauvignon y Tempranillo), el Rosado de Garnacha y el Blanco de Macabeo.

Robert Parker calificó el Borsao Selección de 2.011 como "el mejor del mundo por su relación calidad-precio".

El Borsao Barrica de 2.012 está elaborado con un 60% de uvas de la variedad Garnacha, y el restante 40% con la variedad Tempranillo. Las uvas son recolectadas a mano, los mostos de ambas variedades son tratados por separado la fermentación a temperatura controlada y se usan barricas de diferentes maderas y añejamiento de entre 6 y 8 meses para añadir complejidad al vino sin imponer la madera sobre el carácter frutal del vino. El coupage se realiza al final del proceso de crianza, y de él se pretende obtener un vino con "la potencia aromática de la Garnacha y la estructura tánica del Tenmpranillo".

El Borsao Barrica es, por lo que he podido ver, elaborado específicamente para su venta en Mercadona. Está envasado en una botella bordelesa de color caramelo oscuro y posee una etiqueta principal dorada con reborde cobrizo que en el centro lleva el nombre de la bodega en caracteres negros y por encima el tipo de vino y su añada. Debajo de la marca se encuentran el contenido en volumen de 75 cl a la izquierda y el de alcohol del 14% a la derecha. En la parte de abajo se hace mención a la D.O. a la que pertenece.

La etiqueta trasera es similar en cuanto a formato a la frontal, y contiene también la marca y el tipo de vino en caracteres grandes en la parte de arriba, seguida de un párrafo que explica en pocas palabras la elaboración del vino, y termina con los datos de la bodega y de la D.O. en la parte baja.

A la vista, el vino tiene un brillante y límpido color cereza que degrada hacia color rosa en el ribete. el deslizamiento del líquido por los bordes de la copa deja una cantidad ingente de lágrimas con velocidad de caída media.

En nariz, bajo una intensidad aromática inicial media-baja a copa parada servido con agitador, lo primero que pude notar al agitar la copa fue una estructura aromática frutal más cercana a los caldos de Tempranillo: frutos rojos muy maduros, particularmente fresas, con un leve toque yo diría que de ciruelas también maduras. Sin embargo, según se va abriendo el vino, empiezan a aparecer ciertas notas florales de la Garnacha. Termina con un toque especiado dulce o quizá regaliz y ligeras notas balsámicas que le dan un carácter bastante fresco.

En boca nuevamente el Tempranillo se hace notar con una carga de aterciopelados taninos, que quizá mejorarán todavía un poco más con el tiempo, una activación muy homogénea de las papilas gustativas, un cuerpo suficiente, acidez muy bien controlada y cierta longitud dada por un agradable amargor final. Un paso por boca ciertamente suave y elegante, como corresponde a mis experiencias con los vinos de Garnacha. La permanencia fue la única característica que encontré un poco escasa.  En retrogusto las componentes balsámicas y el toque de ciruelas volvieron a aparecer claramente, dejando un regusto frutal muy agradable también.

En suma, me pareció un vino muy interesante, efectivamente con una relación calidad/precio magnífica como nos dice Robert Parker. Pocos vinos ofrecen lo que este da por menos de 2,5 €. Un vino recomendable para tenerlo muy a menudo en casa como vino de mesa. En nuestro caso lo tomamos con unas lentejas buenísimas que preparó mi mujer y que encontraron un muy buen acompañamiento en este vino.

Le doy un un 7,25/10, especialmente por el valor que ofrece a cambio de su magnífico precio.

viernes, 13 de febrero de 2015

Bo Bobal Unico - 2012

Hoy tenemos en el blog un vino tinto de la bodega Vicente Gandía: el Bo Bobal Unico de la añada de 2.012, perteneciente a la D.O. Utiel-Requena.

Ya hablamos sobre esta Denominación de Origen en la entrada del Beso de Rechenna.

Sobre la empresa, decir que hablamos de una gran empresa vitícola española, fundada en 1.885, y según dicen siguen fieles a sus principios fundacionales: "compaginar tradición con internacionalización, apuesta por la innovación y la calidad, compromiso con la promoció de la cultura del vino, contriuir al bienestar y el progreso de la sociedad..." Actualmente es la mayor bodega de la Comunidad Valenciana, y figura entre las 15 mayores bodegas españolas y entre las 100 mayores de Europa.

La empresa cuenta con dos bodegas: la primera ubicada en Cheste, a 30 km al oeste de la ciudad de Valencia, en la que se elaboran los vinos jóvenes y afrutados; y la otra y más moderna en Utiel, a 100 km al oeste de Valencia, y a pie de la finca Hoya de las Cadenas, inaugurada en 2.001, donde se producen los vinos Premium. En esta última es donde se fabrica nuestro vino de hoy.

En Hoya de las Cadenas se cultivan, en más de 200 ha, las variedades tintas Tempranillo, Shiraz, Merlot, Cabernet Sauvignon, y la autóctona Bobal, y las blancas Sauvignon Blanc y Chardonnay. El sistema de cultivo es en espaldera y la finca está dotada de sistema de riego automático.

Las marcas que elabora la bodega son: Generación 1, El Miracle (blanco, rosado y tinto), Hoya de las Cadenas, Ceremonia, Fusta Nova, Finca del Mar, Marqués del Turia (blanco, rosado y tinto), Marqués de Chivé, Puerto de Alicante (blanco de Chardonnay y tinto de Shiraz) y Bo Bobal Unico.




Fuente: www.eventunexperiencias.com



El Bo Bobal Unico se elabora a partir de la selección de 125 barricas, y es el resultado de años de experiencias y mejoras en la poda de los viñedos para reducirla productividad y seleccionar solo los mejores frutos para aumentar la calidad. Está elaborado 100% con uvas de la variedad Bobal, y su proceso de elaboración incluye la fermentación en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura a 28 ºC y un período de maceración de 15 días en contacto con sus hollejos, seguido de crianza durante 9 meses en barricas de roble francés de Allier, con barricas seleccionadas de tostado medio.

Ha sido premiado con la medalla de oro en el Berliner Wein Trophy de Alemania y con la de bronce en el Challenge International du Vin en Francia. La guía Peñín 2.015 lo califica con un 88.

El producto se presenta en una botella bordelesa de 75 cl de color caramelo oscuro, y su etiqueta principal es blanca, con la marca BO en grandes caracteres tipográficos modernos teñidos con el color y la textura de las tierras arenosas donde se cultivan los frutos de los que procede. Arriba a la izquierda se puede observar el complemento de la marca y abajo a la derecha el logo y nombre de la bodega. Una etiqueta visualmente muy atractiva y que transmite calidad y modernidad.

La etiqueta secundaria es también blanca, aproximadamente del mismo tamaño que la principal, y contiene el nombre del vino, así como un pequeño párrafo de peresentación en español, inglés y francés, así como los datos de la bodega y el contenido en alcohol del 13,5% y e volumen de la botella. Está bastante recargada, pero entiendo que hacerla más grande en comparación con la principal no es una buena opción y aumentar el tamaño de la principal rompería el excelente peso visual de su diseño.

El Bo es, a la vista, un vino de capa media, límpido y brillante, de color de las cerezas maduras, con reflejos violáceos y ribete degradando hacia color rosa. Al agitar la copa nos muestra lágrimas profusas de caída más bien lenta.

Olfativamente, el vino muestra claramente las características de su variedad de procedencia, con aromas frutales claramente dominantes, de frutas rojas del bosque con un notable toque de frutos negros pasificados, diría que ciruela principalmente. A continuación pude observar un toque balsámico fresco, de maderas finas ligeramente tostadas, recuerdo de especias dulces y un pequeño punto mineral, diría yo.

En boca, tiene un tacto vivo y con cuerpo, homogéneo en lengua con una pequeña predominancia en la zona de los dulces de la punta, y taninos con ciertas aristas todavía, que deben poder afinarse con un poco más de botella, que presupongo puede soportar perfectamente este vino. Me pareció que su longitud era aceptable con un buen amargor final. Calificaría la permanencia como media. El retrogusto es predominantemente frutal, muy goloso en principio y acabado en el leve toque de madera tostada que mencionábamos en nariz.

Muy buen acompañante de un arroz meloso con costillas de cerdo y coles. De hecho me parece que esta variedad nació para los arroces con pollo, carne de cerdo y verduras...

En suma, un buen vino a un precio ajustado a sus características de alrededor de 7 €.

Le doy un 7/10 y recomiendo probarlo a aquellos que quieran conocer la variedad Bobal, la cual va ganando enteros en el panorama vinícola español.

domingo, 8 de febrero de 2015

Monasterio de las Viñas - Reserva 2006

Hoy tenemos un vino tinto de la D.O.P. Cariñena: el Monasterio de las Viñas, Reserva de la añada de 2.006, elaborado por la Bodega San José de Aguarón en la localidad de Aguarón, a unos 50 km al suroeste de Zaragoza y embotellado por Grandes Vinos y Viñedos, S.A. en la localidad de Cariñena, en la Comunidad de Aragón.

Como es costumbre, al ser primer vino de esta DOP que incluyo en el blog, vamos a hablar un poco sobre ella...

Los vinos aragoneses se remontan al S. III a.C., donde los habitantes de la ciudad romana de Carae (hoy Cariñena) tomaban vino mezclado con miel. A principios del S. XV los vinos de la zona tenían bastante fama, y en el S. XVI se creó el Estatuto de la Vid, que ya limitaba las plantaciones en función de la calidad de la tierra donde se encontraba cada viñedo, por lo que podemos considerar esta zona como pionera en lo que a las Denominaciones de Origen se refiere. Pensadores de todas las época, como por ejemplo Voltaire, alabaron las virtudes de los vinos de esta tierra, así como de la variedad autóctona Garnacha. A finales del S. XIX, la zona recibió familias de viticultores franceses a los que la temible filoxera había dejado sin viñedos, desarrollándose a partir de entonces una intensa actividad comercial que culminó la construcción del ferrocarril Cariñena-Zaragoza, especialmente creado para facilitar el transporte de las producciones de vino de la zona. Es sin embargo, en los años 80 del siglo pasado cuando se da el verdadero salto cualitativo en la producción, con la introducción de nuevos métodos de cultivo y la adopción de nuevas prácticas enológicas. La normativa específica de la D.O. Cariñena se aprobó en Mayo de 2.009.

La D.O.P. Cariñena ampara la elaboración por parte de más de 30 bodegas de vinos blancos, rosados y tintos, con diferentes tipologías que incluyen dulces, semidulces, vinos de licor, de aguja, de maceración carbónica, espumosos y de vendimia tardía, estableciendo sus características químicas en cada caso, así como las características organolépticas visuales, olfativas y gustativas. También establece la densidad de plantación de entre 1.500 y 4.000 cepas/ha, así como adicionalmente la densidad de yemas/ha, independientemente de los rendimientos máximos de 8.500 kg/ha con 62,9 hl/ha para las variedades tintas y 9.000 kg/ha con 66,6 hl/ha para las blancas. También de regulan las prácticas de viticultura y las prácticas enológicas específicas para cada tipo de vino, con la particularidad para el vino tinto del establecimiento de un período mínimo de crianza para los vinos tintos de 90 días en barrica de roble de 600 l, y de 45 días para los vinos blancos.

Fuente: www.lacoronadearagon.es


Las variedades autorizadas son:

- Blancas: Chardonnay, Garnacha Blanca, Macabeo, Moscatel de Alejandría y Parellada.

- Tintas: Cabernet Sauvignon, Garnacha Tinta, Cariñena (Mazuela), Juan Ibánez, Merlot, Monastrell, Syrah, Tempranillo y Vidadillo.

El reglamento también describe las características de las tierras y el clima del campo de Cariñena. Los procesos de crianza también se describen, siendo el que hoy nos interesa el de Reserva, que consiste en un envejecimiento mínimo de 36 meses, con al menos 12 meses en barricas de madera de roble de un a capacidad máxima de 330 l y el resto en botella.


Fuente: www.monasteriodelasvinas.com

La Bodega San José de Aguarón, elaboradora del vino que hoy nos ocupa, se encuentra en el municipio de Aguarón, donde se elaboraron excelentes vinos de forma tradicional, hasta que unos comerciantes franceses, los hermanos Violet, empezaron a alquilar bodegas en esta zona para paliar la escasez de vinos debido a la aparición de la filoxera en Francia. El vino se transformó en el motor económico de la zona, por lo que transformó rápidamente el tradicional paisaje de pinos en viñedos de diferentes variedades. Después de 30 años de prosperidad, la filoxera fue controlada y la mayoría de comerciantes franceses volvieron a su país en 1.897, quedando solo algunos y reduciéndose la demanda en gran medida, lo cual dio origen a la "unión", que se hizo cargo de la elaboración de vinos y aceites. De ella nación, con posterioridad a la Guerra Civil, la Bodega San José como cooperativa de 155 miembros. En la década de los años 70 se decide posicionar el futuro de la bodega en los vinos embotellados, como alternativa a los vinos a granel. En 1.980 se realiza la modernización de la bodega en función de su marca principal Monasterio de las Viñas. Posteriormente, la Bodega dirigió la creación de la empresa Grandes Vinos y Viñedos, S.A., la bodega más grande de Aragón. En 2.002 se inauguran las nuevas instalaciones de la bodega con más de 60.000 m2 equipados con la más moderna tecnología: una nave de coupage con volúmenes entre los 10.000 y 200.000 l, una línea de embotellado para 12.000 botellas/hora y una nave de crianza con capacidad para 20.000 barricas.

Sus viñedos se componen principalmente de las variedades Garnacha, Tempranillo y Macabeo, así como la nativa Cariñena, todas ellas en vaso y con edades superiores a los 35 años.

Su marca es Monasterio de las Viñas, en sus diferentes variantes: blanco (Macabeo), rosado (Garnacha), tinto de Garnacha y Tempranillo, el Crianza de 2.008 (Garnacha, Tempranillo y Syrah), el Reserva de 2.006 (Granacha, Tempranillo y Cariñena) y el Gran Reserva de 2.005 (Garnacha, Tempranillo y Cariñena).

El Monasterio de las Viñas Reserva de 2.006, está elaborado en un 70% con la variedad Garnacha, un 20% de Tempranillo y un 10% de Cariñena, de una añada calificada con muy buena, habiéndose seleccionado los racimos a mano y macerando las uvas durante 96 horas a 6 ºC antes de la fermentación. Siguió una primera fermentación de 8 días en depósito de acero inoxidable a 28 ºC con una maceración posterior de 15 a 20 días para extraer todo el potencial de las uvas. Los mostos de Tempranillo y Cariñena se criaron en barricas de roble francés y los de Garnacha en barricas de roble americano durante 12 meses. Se seleccionó la mezcla final de las mejores barricas, guardándose en botella durante 24 meses más en bodega. Este vino ha sido calificado con 90 puntos por el Wine Advocate de Robert Parker.

El producto viene presentado en una elegante botella tipo borgoña verde oscura translúcida de 75 cl, con una etiqueta principal blanca que contiene el nombre del vino y la bodega en la parte superior, seguido del tipo de vino y añada, las variedades que lo componen, el tiempo de estancia en barrica y un pequeño texto con la historia de la bodega, para finalizar en la parte inferior con la D.O., todo en letras negras de diferente estilo, aunque el resultado no es tan caótico como se podría imaginar. La etiqueta trasera es negra con caracteres en blanco, más pequeña, y contiene la misma información sobre la marca y el vino, así como una pequeña nota de cata y los datos de la bodega. En el gollete, a modo de reclamo comercial, está resaltada la puntuación antes mencionada del Wine Advocate.

Visualmente, el vino nos ofrece un atractivo color cereza madura, brillante y límpido, con multitud de lágrimas de caída lenta, en una capa media alta. Su ribete tiende a color salmón.

Olfativamente, es un vino de intensidad media-baja a copa parada, que inmediatamante ofrece un intenso aroma a frutas rojas bien maduras mezclado con una notable componente floral dulce, tal y como cabe esperar de su variedad principal. Le sigue una componente balsámica de maderas finas que le aporta un frescor muy agradable y un pequeño toque de especias dulces, supongo que por la estancia en roble americano de la Garnacha.

No es un vino con demasiado cuerpo, pero si se hace notar en boca, con activación muy homogénea de las papilas gustativas, unos taninos aterciopelados muy agradables y maduros, propios de un vino con largo proceso de crianza, una acidez muy controlada, fresco y fácil de beber. En este aspecto es un vino en consonancia con lo que conozco del paladar medio europeo, de ahí creo que viene a puntuación que le dieron los asociados de Robert Parker.

El retrogusto es muy fresco, con los aromas balsámicos tomando protagonismo en la predominante frutal. Los aromas florales siguen presentes.

La longitud la calificaría de suficiente, y lo que si se me queda es un poco corte de permanencia. Lo tomamos con un cocido, y resultó adecuado, aunque yo creo que este vino se puede tomar perfectamente tapeando o incluso solo, servido lo suficientemente fresco.

Su precio de alrededor de los 5 € lo convierten en una buena elección para tenerlo en casa.

Le doy una nota de 7/10.

viernes, 30 de enero de 2015

Cabeça de Toiro - Reserva 2010

Hoy tenemos un vino tinto portugués de la DOC (Denominaço de Origem Controlada) DoTejo: el tinto Cabeça de Toiro, Reserva de la añada 2.010. Está elaborado por Caves Velhas, perteneciente al importante grupo vitivinícola portugués Enoport.

Como es el primer vino que traemos al blog de esta D.O., hablemos un poco sobre ella.

El área geográfica de esta DOC (antes llamada Ribatejo) se encuentra a ambas márgenes del río Tajo en la parte occidental del río en el país vecino y hasta casi el comienzo de su estuario cerca de Lisboa. Es una zona bastante fértil, por lo que, por un lado, los viticultores, que están asociados mayormente en cooperativas, trabajan en la reducción del rendimiento. Algunos de ellos, más concienciados en lo que a la calidad se refiere, se han concentrado en la zona de tierras arenosas, más calientes y secas de la parte sur de este área, cerca de la región del Alentejo.

El Consejo Regulador de la DOC permite una amplia variedad de uvas: las blancas locales Fernao Pires, Alicante Branco, Arinto, Tália, Trincadeira das Pratas, y la vital, así como también las reconocidas foráneas Chardonnay y Sauvignon Blanc. En tintas las tradicionales Castelao y Trincadeira son las más comunes, aunque se permiten otras como la Touriga Nacional, la Aragonez, Cabernet Sauvignon y Merlot.



ES una de las regiones vinícolas tradicionales portuguesas. Entre los S. XIII y XV los Reyes de Portugal promulgaron medidas proteccionistas de los vinos de la zona.

La Comissao Vitivinícola Regional Do Tejo certifica, desde 2.008 (primeramente creada como Ribatejo) los vinos de la región, tanto los de Indicación Geográfica Tejo como los de Denominación de Origen Do Tejo. Está subdividida en tres zonas de producción:

- Bairro: en la margen derecha del Tajo, zona donde dominan los suelos de arcilla y caliza.

- Charneca: En la margen izquierda, donde predominan los suelos arenosos y más secos. Aquí es donde las uvas maduran antes.

- Leziria: Zona de llanuras aluviales del Tajo, donde se producen inundaciones. Es un área de gran fertilidad, por tanto.

Cuenta actualmente con alrededor de 150 empresas asociadas. Una de ellas es Enoport United Wines, ubicaddo en Río Maior, a unos 80 km de Lisboa, que como ya mencioné anteriormente es dueño de la bodega Caves Velhas, que elabora nuestro vino de hoy. El Grupo posee alrededor de 20 marcas, que incluyen vinos blancos, rosados y tintos, tranquilos y frisantes, vinho verde, sangrías, tanto en los segmentos de mesa como en el de calidad.

Este grupo unificó algunas de las más tradicionales y reputadas bodegas portuguesas como Caves Velhas, Caves Dom Teodósio, Adegas Camillo Alves, Caves Acácio, Caves Monteiros y Caves Moura Bastos, dotándolas de la tecnología más moderna y una gestión profesionalizada.

Cavas Velhas fue fundada por los descendientes de Camillo Alves, que fundó las Adegas (bodegas) del mismo nombre en 1.881 inicialmente para el comercio del vino de la zona.




El Cabeça de Toiro se nos presenta de una manera bastante llamativa y atractiva. De hecho lo compré en el Aeropuerto de Lisboa, buscando un vino de esta región, por su presentación más que por cualquier otro motivo. La botella viene en una caja de cartón con un diseño y un acabado de muy buena apariencia, con la marca y los premios recibidos por este vino bien resaltados. La botella bordelesa color caramelo oscuro viene con una etiqueta principal rectangular, ocupando casi todo el cuerpo de la botella, de color blanco con un recorte lateral de la silueta de una cabeza de toro. Se resaltan altas puntuaciones de Wine Enthusiast en la parte baja en una tira dorada, así como en la esquina superior derecha la medalla de oro del Challenge International du Vin francés de 2.013. La cápsula muestra otra medalla de oro, esta vez la del 17º Berliner Wine Trophy.

La etiqueta trasera es también grande, mostrando en la zona superior la marca, añada y procedencia del vino en letras color aluminio sobre fondo negro, seguidas por una gran zona blanca que muestra, en portugués, francés e inglés las variedades de uva utilizadas, la crianza que ha tenido y un pequeño realce de sus cualidades, así como la explicación del nombre como un tributo a la tradición de corridas de toros de la Región del Tajo. Debajo de esto se encuentran los datos de la empresa elaboradora, el contenido de 750 ml de la botella y el grado alcohólico de 13,5% en volumen.

El Cabeça de Toiro está producido a partir de la combinación al 50% de las variedades de uva Touriga Nacional y Castelao, bajo la dirección del enólogo Carlos Eduardo (enólogo del año de la región en 2.012).

La Touriga Nacional es la mejor variedad de uva portuguesa, según dicen a la altura de las grandes variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Nebbiolo. Originaria del norte de Portugal (las regiones de Dao y Douro se disputan su origen), se fue extendiendo hasta alcanzar zonas más al sur (Algarve) y oeste (incluso hasta las Azores). Es rica en color y taninos, aportando una gran estructura y capacidad de añejamiento. Aporta también aromas florales y frutales (grosella madura y frambuesa) con toques herbales y licorizados.

Por su parte, la variedad Castelao es una de las variedades más comunes al sur del país. Se da especialmente bien en climas secos y suelos arenosos. En la parte más seca de la región del Tajo, así como en el Alentejo, producen buenos ejemplares de esta variedad. Bien cultivada y con productividades bajas puede dar lugar a vinos con buena estructura, llenos de taninos y buena acidez, con aromas de grosellas, ciruelas en conserva y otros frutos rojos del bosque. Siempre conserva un carácter rústico.

El proceso de elaboración del Cabeça de Toiro incluye maceración, fermentación alcohólica a casi 28 ºC (82 Fahreheit) y 9 meses en barricas de roble francés .

Visualmente, se puede apreciar una capa media-alta, sin defectos y de un color picota profundo con ciertos reflejos violáceos. El ribete tiene a una mezcla entre el color de la picota madura y el reflejo violáceo de su superficie. Lágrimas bastante abundantes de caída más bien lenta se pueden apreciar al agitar la copa.

En nariz, diría que tiene una intensidad media a copa parada, y al agitarla se pueden apreciar rápidamente aromas de frutos predominantemente rojos muy dulces y maduros, recordando a una mermelada de frutos del bosque. Por debajo de la primera oleada, aprecié muy claramente agradables notas de y cacao, todo ello envuelto en un toque muy sutil de maderas finas. En notas de cata se habla de notas florales que no pude apreciar con claridad, aunque no dudo que las narices más finas puedan encontrarlas...

En boca, el ataque es bastante homogéneo en lengua, con taninos que se hacen notar, suaves y dulces. Tiene un cuerpo medio, buena longitud con un agradable amargor final, pero sin embargo me dio la impresión de tener una permanencia más bien baja. El resultado general fue bastante bueno, y es un vino que repetiría con gusto. Voy a tratar de hacerme con algún vino mas de la variedad Touriga Nacional, ya que he leído muy buenos comentarios sobre ella y el resultado en este vino es muy prometedor.

Lo tomé con un poco de jamón ibérico y queso manchego curado, con buen resultado. En su hoja de datos lo recomiendan con pescado a la brasa, carnes rojas y blancas y quesos curados.

Recomiendo probarlo si se tiene la oportunidad de comprarlo. Su precio ronda los 7,5 €.

Bastante buen vino, a buen precio y muy bien presentado. Lo valoro con un 7,5/10.

domingo, 25 de enero de 2015

Pago de Carraovejas - Reserva 2003

Hoy tengo el placer de traeros al blog este excelente tinto: Pago de Carraovejas, en su versión Reserva de la añada de 2.003.

Elaborado en las instalaciones de la bodega del mismo nombre en Peñafiel (Valladolid), este vino pertenece a la D.O. Ribera del Duero, sobre la cual ya hablamos en la entrada del Pruno.

Fuente: www.elnortedecastilla.es

Pago de Carraovejas tiene su origen en los años '70, cuando su fundador, José María Ruiz, queda en quinto lugar del concurso internacional de sumilleres de Milán. Eso le decidió a dar vida a la idea que le rondaba desde hacía tiempo sobre la creación de su propio restaurante con sus propios cochinillo y su propio vino. En 1.982 nace el Restaurante José María, en Segovia, sustituyendo la tradicional jarra de "vino de la casa" por vino embotellado con cuidado en su temperatura de servicio. Para cumplir su otro sueño, el de elaborar un vino diferente para acompañar los cochinillos de su restaurante, crea su propia bodega en la Ribera del Duero en 1.987, en compañía de otros segovianos amantes del vino, eligiendo las laderas de Carraovejas, en Peñafiel, que según la opinión de los lugareños era el mejor maduradero de la comarca. En una época en que la variedad Tinto Fino (Tempranillo) era la reina absoluta de la zona, decide crear un vino con un contenido del 25% de Cabernet Sauvignon. Fue pionero también en la zona en el uso de barricas de roble francés y en la instalación de riego por goteo, para racionalizar las necesidades hídricas de sus viñas.

Actualmente, en terrenos que abarcan 160 ha se cultivan las variedades Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, con las que se elaboran las marcas de la bodega: Pago de Carraovejas Crianza y Reserva, El Anejón de la Cuesta de las Liebres y el Vendimia Seleccionada Cuesta de las Liebres. La bodega cuenta con más de 14.000 m2 de instalaciones con procesos que inclyen las más modernas tecnologías, respetando el medio ambiente y con una investigación constante sobre los métodos para conseguir caldos de mejor calidad.

En este sentido, en la página web de la bodega se describen algunas de las características e innovaciones proncipales que dotan a los vinos de esta bodega de sus especiales características, como el hecho de haber seleccionado cepas de las mejores levaduras autóctonas para realizar las fermentaciones del mosto, así como un sistema de transporte de las uvas seleccionadas y despalilladas hasta los contenedores de acero para la maceración (que parte de un enfriamiento previo de la uva a 5 ºC en enfriadores/humidificadores especiales) y hasta las tinas de roble para la fermentación alcohólica y la maloláctica.

En particular, en la añada de 2.003, elaborada a partir de las variedades Tempranillo (90%) y Cabernet Sauvignon (10%), de una cosecha declarada como "Muy Buena" por el Consejo Regulador, las uvas del pago su recogieron con un rendimiento de 3.500 kg/ha, siendo "uva de poco peso y sobremadura".

La crianza del Reserva incluye 12 meses en barricas nuevas de roble francés y el resto hasta los 36 meses mínimo de envejecimiento dictados por la D.O. en botella.

El Pago de Carraovejas, Reserva de 2.003 se nos presenta en una botella bordelesa verde oscura, con una gran etiqueta blanca en cuya parte superior podemos observae en caracteres rojos la D.O. de la que procede, encima de una litografía en la que aparece el famoso Castillo de Peñafiel y los viñedos y bodegas que caracterizan este paisaje castellano. Debajo de la figura, se puede observa r el nombre del vino en letras doradas, y debajo la añada y el tipo de vino. Más abajo se ve el sello de la D.O. y la dirección de la bodega. La esquina inferior izquierda muestra el contenido en volumen de la botella y en la esquina inferior derecha el contenido en alcohol del 14%.

La contraetiqueta es bastante más pequeña, y en ella se muestran en primer lugar el nombre del vino y su tipo, y a continuación una breve descripción de la elaboración y las características del vino, incluyendo una pequeña nota de cata.

La presentación me dio la impresión de querer conservar el carácter de "vino de la casa" del Restaurante de su fundador, aunque probablemente mi apreciación sea una frivolidad tomando en cuenta la calidad de este vino.

A la vista, el vino tiene una coloración en la que pudimos observar su carácter añejo. Una capa quizá un poco más de media, muestra un color granate con reflejos ocres (desde luego no aprecié las "irisaciones púrpuras" que se señalan en la etiqueta) y un ribete degradando a color teja-naranja. Color límpido y brillante en la copa, aunque al acabar la botella pudimos observar precipitaciones de las que ya se nos advierte en la contraetiqueta. Las lágrimas eran espaciadas y de caída media-lenta.


Su intensidad aromática la calificaría de media a copa parada, pero al agitar la copa en seguida mostró deliciosos efluvios de fruta muy madura (tanto roja como toques de negra), más bien diría que mermelada o compota, lo cual podría ser el resultado de la "uva sobremadura" de esta añada en la bodega. Lo siguiente que llama la atención son las notas balsámicas y de maderas finas, muy bien perfiladas ya que en ningún momento enmascaran los aromas frutales tan golosos. Un aroma muy elegante y fácil de desgranar sin que por ello sea simple. Una característica que me llamó la atención de este vino es que, al acercar la nariz a la copa, nos recibe con un vaho caliente, como si fuera reductor, pero sin defectos asociados a esta característica, para posteriormente refrescarnos con la componente balsámica. Me resultó un efecto muy agradable. Finalmente, me dio la impresión de acabar el olfato un con levísimo toque vegetal, herbáceo quizás. Me dio la impresión de que se pueden apreciar bastante bien las características de cada una de las variedades que lo componen.

En boca me pareció todavía mejor. La impresión táctil es de suavidad, no demasiado intenso, pero con un cuerpo bien definido y notable, así como taninos muy sedosos y golosos. Me pareció muy elegante y fino. La sensación es muy homogénea en todas las zonas de la lengua y paladar, una acidez muy bien controlada y una longitud y permanencia bastante buenas. En retronasal la fruta y los bálsamos se combinan de una forma muy homogénea y agradable. Yo lo definiría mis sensaciones como de estar bebiendo un vino bastante redondo.

Quiero dar las gracias a mi apreciado amigo, excelente gourmet y gran cocinero Angel, por invitarnos a beber este magnífico vino (que guardaba como un tesoro desde hace unos años) acompañado  de unas extraordinarias fabes con chorizo, morcilla y panceta, con las que combinó estupendamente. Esta experiencia es la mejor demostración de que el mejor maridaje para un buen vino es la compañía de la gente a la que aprecias...

Yendo a la parte materialista de esta entrada, diría que este vino, del cual no puedo encontrar precio ya que no he podido ver que se ofrezca por internet, pero que en añadas más reciente roza los 40 €, "vale lo que pesa", y recomiendo probarlo si hay la suerte de verlo en algún sitio.

Mi nota es un excelente 8,5/10. Pronto iré a por su versión Crianza para comparar...

lunes, 19 de enero de 2015

Emina Prestigio - Crianza 2011

Hoy tenemos un vino tinto de la Bodega Emina, del conocido Grupo Matarromera: el Emina Prestigio de la añada de 2.011.

En lo referente a la D.O. Ribera del Duero ya hice un pequeño resumen el la entrada del Pruno, por lo que pasaré directamente a la empresa que elabora y comercializa el vino de hoy.

El Grupo Matarromera, fundado en 1.994 y presidido por Carlos Moro, es uno de los más importantes de España. Produce vinos en las cuatro Denominaciones de Origen del Duero: Ribera del Duero, al que pertenece el vino de hoy, Rueda, Cigales y Toro. También destaca como productor de aceite. Posee actualmente siete bodegas, que incluyen las Emina de Ribera y Rueda, Matarromera y Rento en Ribera, Valdelosfrailes en Cigales, Cyan en Toro y destilerías del Duero. Es impulsor también del Enoturismo, con el Hotel rural Emina y el Restaurante La Espadaña San Bernardo. Conocidas marcas como los diferentes Matarromeras, Melior, los múltiples Emina (Pasión, Prestigio, Espumoso, etc.), Carlos Moro, los Valdelosfrailes y los Cyan, salen de sus bodegas con vocación internacional, sostenible, innovadora y de calidad.

La bodega completa su gama de productos con la nueva gama de vinos sin alcohol (Eminasin y EminaZero, MeliorZero), vinos ecológicos, brandies y aguardientes (Heredad de Aldor y Esdor) y hasta una gama de productos de belleza (Esdor) basados en polifenoles.

Específicamente, nuestro vino de hoy está producido en Bodegas Emina de Ribera del Duero, ubicada en la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero, en pleno corazón del "triángulo de oro del vino" ribereño. La bodega cuenta con un muy interesante museo del vino, una magnífica tienda de productos del Grupo y el restaurante La Espadaña antes mencionado, siendo el centro neurálgico de la oferta enoturística del Grupo. De hecho, allí realicé el Curso de Iniciación a la Cata, de cuya semilla germinó este blog. De hecho, todavía tengo pendiente completar el reportaje de la visita a las estupendas y modernas instalaciones de esta bodega.

Emina posee alrededor de 150 ha de viñedos en las Fincas Las Celdillas, Coto de San Bernardo, El Horno y Valdebaniego. De esta última proceden las uvas que dan vida al Emina Prestigio. La bodega produce además, el Rosado, el Pasión, Crianza y Atio, bajo la marca Emina, y el Oxto (tinto fortificado con aguardiente). Produce más de 800.000 botellas al año.


El Emina Prestigio se elabora con un 100% de uvas de la variedad Tempranillo, en una añada calificada de Excelente en la D.O., con una producción de unos 3.500 kg/ha, un rendimiento que indica buena calidad de las bayas. El enólogo responsable de su elaboración es Félix González. La fermentación alcohólica se produce en tanques de acero inoxidable durante 10-14 días a 26 ºC, seguida de una crianza en barricas de roble francés durante 16 meses, a los que se añaden 16 meses más en botella previos a su comercialización.

Este vino ha ganado la Medalla de Oro en el prestigioso certamen Bacchus, de la Unión Española de Catadores, en su edición de 2.014.

El producto se nos presenta en una botella bordelesa modificada, más fina y estilizada de lo normal, de color verde oscuro.

La etiqueta principal es blanca, sencilla, con el nombre/logo de la bodega en primer plano en grande en letras negras y color cobre, seguida del nombre del vino en una letra tipográfica negra. Más abajo a la izquierda la añada y la Denominación de origen y en la esquina inferior derecha la "P" tipográfica de la inicial del nombre. Una etiqueta moderna con una distribución original, quizá con un peso visual ligeramente irregular.

La contraetiqueta es rectangular vertical, un poco más grande, y contiene en la parte alta la marca del vino, nombre y añada, seguida de una breve explicación sobre el vino, su grado alcohólico del 14,5% y el contenido de la botella de 75 cl. Más abajo, en letras más pequeñas, se encuentran los datos de la bodega y nuevamente la "P" de la marca, esta vez en la esquina inferior izquierda.

Me da la impresión también de que la cápsula en negro y cobre contrasta excesivamente con la etiqueta principal blanca y poco recargada.


Visualmente, podemos apreciar un vino muy cubierto de color granate profundo con reflejos violáceos y un ribete en degradación de los tonos mencionados, que llegan casi al mismo borde del líquido en contacto con el cristal de la copa. La superficie del líquido límpida y brillante, y deja en la copa abundantes lágrimas, con caída a velocidad media-baja, como cabe esperar de su contenido alcohólico.

En nariz, muestra una intensidad aromática media-alta a copa parada, después de haberlo servido con agitador. Lo primero que se nota es una fragancia de frutos rojos (fresa especialmente) con toques de moras negras, en todo caso muy maduros incluso en compota o mermelada, secundarios muy notables de lácticos y panificadora en combinación con especias dulces, yo diría que vainilla y quizá un toque de canela. Finalmente un toque de fina madera nos recuerda su prolongada estancia en las barricas. Tiene un aroma un poquito alcohólico al inicio que se va mitigando con el paso de los minutos en la copa, en la cual evoluciona bastante bien. Al día siguiente, incluso me pareció mejor, conservado en la botella con vacío previo.

En boca, produce una activación homogénea en la lengua, con unos taninos vivos, estimo que con margen de evolución según vaya pasando el tiempo en botella. En uno o dos años deberían domarse. Tiene un cuerpo que yo calificaría de medio, una longitud más que aceptable y buena permanencia.

En retronasal se nota cierta licorización de las frutas descritas en nariz y la sutil componente de madera se hace presente de forma notable otra vez.

Se trata de un buen vino que me gustó bastante. Lo tomé con albóndigas en salsa, aunque intuyo que un maridaje perfecto sería carne no muy hecha, a la piedra, por ejemplo. Habrá que probarlo de esa forma, con la botella que me queda en casa.

Su precio de alrededor de 8 € al que lo compré me parece bien relacionado con la calidad del producto, mejor que el que he visto en la tienda virtual del Grupo Matarromera: ¿18,90 €?

Lo valoro con un 7/10.

miércoles, 14 de enero de 2015

Sangre de Toro - 2013

Hoy tenemos un clásico de la prestigiosa Bodegas Torres: el tinto Sangre de Toro, de la añada de 2.013.

Este vino está adscrito a la D.O. Catalunya, de la cual no había comentado ningún vino hasta ahora, por lo que hablaré un poco sobre ella. Fue creada en 1.999 y actualemente engloba la mayoría de los municipios catalanes en los que se produce vino (más de 330), especialmente aquellos que no podían adherirse a alguna de las D.O. ya existentes. Actualmente están inscritas más de 200 bodegas con una superficie de viñedo total superior a las 50.000 ha y su producción ha superado los 60 millones de botellas. La filosofía principal del Consejo Regulador de esta DO es permitir gran cantidad de variedades y coupages a los productores para favorecer la innovación y mejora de la calidad de los productos, como respuesta a la gran exigencia de losmer ados actuales.

Como variedades preferentes, en blancos, se establecen básicamente las autóctonas Macabeo, Xarel-lo, Parellada o de cultivo tradicional como la Garnacha Blanca, pero sin limitar el uso de otras variedades de prestigio mundial adaptadas al clima y las condiciones de la viticultura catalana como Chardonnay. En tintas, aparte de las preferentes Tempranillo, Samsó y Garnacha, se permiten variedades como la Syrah, Merlot, Pinot Noir y Cabernet Sauvignon, entre otras.


El Reglamento de la D.O. establece la densidad de plantación máxima en 4.500 cepas/ha, la cantidad de yemas/ha dependiendo de la variedad, así como la producción máxima de 120 quintales métricos para las variedades blancas y de 100 para las tintas. También establece las condiciones para la calificación de vinos como Crianza (2 años con un mínimo de 6 meses en barrica), Reserva (36 meses con un mínimo de 12 meses en barrica) y Gran Reserva (24 meses de barrica + 36 de botella mínimo).

En lo que a la bodega se refiere, estamos ante una de las empresas vitivinícolas más importantes de España. Bodegas Torres fue fundada en 1.870 por Don Jaime Torres Vendrell en Vilafranca del Penedés, a unos 60 km al oeste de Barcelona. Hoy en día posee más de 2.000 ha en toda la Península Ibérica, aunque la mayoría de ellas en la comarca del Penedés; 95 ha en el Valle del Curicó, en Chile y dos viñedos con un total de 91 acres en Sonoma County, California. Posee 4 bodegas de producción en España: Pacs del Penedés, El Lloar (Priorat), Fompedraza (Ribera del Duero) y Labastida (Rioja). Producen más de 30 marcas de vinos tintos, blancos, rosados, dulces, sin alcohol y brandies bajo las denominaciones de origen Catalunya, Penedés, Priorat, Ribera del Duero, Rioja, Rueda, Conca de Barberá y Rías Baixas. Algunas de sus marcas más conocidas son, por supuesto dejando a parte el famoso brandy Torres, Celeste (Ribera de Duero), Atrium (Penedés), Sangre de Toro y Coronas (DO Catalunya). Es un interesante (y desgraciadamente no muy común en España) caso de empresa familiar mejorada por las sucesivas generaciones, donde Miguel Torres y Marimar Torres son las cabezas visibles en la actualidad.



Bodegas Torres luce con orgullo diversos premios, entre los que destacan, a nivel comercial, el premio a la Bodega Europea del Año de la revista Wine Enthusiast en 2.006 y a la Bodega Más Importante del Año por la revista Wine Spectator (Robert Parker) en 2.000 y el premio a la Marca de Vinos Más Admirada de 2.014 por parte de la influyente publicación Drinks International,  así como una larga lista de premios a varios de sus vinos en Decanter, Challenge International du Vin (Francia), Expovinia (Suiza), etc.



En resumen, un buque insignia de nuestra industria vitivinícola, cuya producción se exporta en un 70% y más de 130 países.

En lo que respecta a nuestro vino de hoy, diremos que el Sangre de Toro debe su nombre al dios romano del vino, la vid y de la vegetación: Baco, también conocido como hijo del toro.

La bodega lo presenta como un vino de elaboración tradicional, basado en las variedades Garnacha y Cariñena, sin especificar el porcentaje de cada una de ellas en la mezcla. Sin embargo, podría asegurar, por el resultado de la cata, que la Garnacha constituye la parte mayoritaria.

Tampoco he podido averiguar demasiado sobre el proceso de elaboración, salvo que teóricamente ha pasado por un proceso de crianza de 6 meses en barrica de roble americano, por lo que iré directamente al análisis del producto empezando, como siempre, por su presentación.

El vino se comercializa en botella borgoñesa de color verde oscuro, con una etiqueta blanca en el que resalta el logo y la marca del vino en color rojo carmesí. Por debajo en caracteres negros se muestra la añada, por encima de una frase del viticultor Miguel Torres sobre su deseo de reconocimiento del vino en todo el mundo.

A continuación el nombre de la Bodega y su blasón. En la parte inferior izquierda se puede observar el contenido de alcohol del 13,5%, y a la derecha la mención a la D.O. Catalunya.

En la parte superior del cuerpo de la botella, en lo que sería el hombro, se encuentra otra etiqueta blanca ribeteada que vuelve a contener el escudo de la Bodega, así como la mención a la elaboración de este vino en la propiedad.

La etiqueta trasera muestra de nuevo el nombre de la marca en rojo, así como el año de comienzo de elaboración del vino bajo esta marca, en 1.954, seguido por una breve reseña histórica en español, inglés y catalán y una foto de Miguel Torres Carbó, el miembro de la familia que lo inició. Etiquetado correcto desde mi punto de vista.


El Sangre de Toro de 2.013 tiene un color rubí con borde en degradación hacia color frambuesa, brillante y sin posos, de capa media, con abundancia de lágrimas de caída más bien rápida.

Tiene una intensidad más bien baja a copa parada, y al agitarla despliega inmediatamente un aroma muy característico de la variedad Cariñena. Pude detectar notas de frutos rojos con presencia sutil de algún fruto negro, que perfectamente podría ser la ciruela que se menciona en diferentes notas de cata. También noté ligeros aromas vegetales y algo balsámicos, que confieren al vino el carácter fresco que pude confirmar posteriormente en boca.

Es un vino ligero, sin mucho cuerpo, que produce una activación más notable en la parte central de la lengua que en el resto de zonas, con taninos dulces y suaves (característico también de los vinos de Garnacha que he probado), una longitud aceptable y, desafortunadamente, no demasiada permanencia.

En retronasal vuelven a aparecer las notas vegetales y boscosas, con un leve final de madera fresca.

Es un vino fácil de beber, creo que bastante adaptado a un gusto comercial internacional, no me extraña su éxito en tantos y tan diversos países.

Creo que resulta bastante agradable y tiene un buen precio de entre 4 y 5 € como para tener a mano  a menudo una botella, dada la sencillez con la que se puede encontrar en el mercado, y utilizarla en comidas o cenas informales, preferiblemente en mi opinión con tapas más o menos elaboradas y algunos embutidos no demasiado especiados. Los estofados y las paellas que he leído en diversas notas de cata creo que le harán buena compañía también.

Le doy una nota de 6,5/10, y mi recomendación es probarlo en cualquier momento sin mayores complicaciones culinarias.

miércoles, 7 de enero de 2015

Marqués de Murrieta - Edición Especial Gran Reserva 2008

Hoy tengo el placer de traer al blog uno de los grandes clásicos de la D.O. Ca. Rioja: El tinto Marqués de Murrieta Gran Reserva de 2008, una Edición Especial para conmemorar los 25 años de Vicente de Cebrián Sagarriga, Conde de Creixel, que actualizó la bodega y continuó el legado de la familia del Marqués de Murrieta.

Ya en la entrada del Marqués de Riscal, hablábamos de la D.O. Ca. Rioja, por lo que nos centraremos en la bodega Marqués de Murrieta.

La bodega fue fundada en 1.852 por Don Luciano Murrieta, quien elaboró los primeros vinos de Rioja en su versión moderna, utilizando las técnicas de elaboración que aprendió en Burdeos. Instauró el concepto de Chateau francés en la finca Ygay donde construyó el famoso castillo del mismo nombre.


Fuente: www.igastroaragon.com

Hoy en día la bodega está gestionada por los hijos de Vicente Cebrián: Vicente Cebrián-Sagarriga, actual Conde de Creixel, y su hermana Cristina. La familia posee también el Pazo de Barrantes, en las Rías Bajas además de la ya mencionada Finca Ygay. En esta la bodega posee 300 ha de viñedo propio al sur de la Rioja Alta, en la inmediaciones de Logroño. Las variedades que se cultivan allí son Tempranillo, Garnacha, Mazuelo, Graciano y Cabernet Sauvignon, además de la blanca Viura.

Los vinos que comercializa la bodega son los tintos Marqués de Murrieta, Castillo Ygay (Tempranillo/Mazuelo) y Dalmau (Tempranillo/Cabernet Sauvignon/Graciano); y los blancos Capellanía (Viura), Pazo Barrantes y La Comtesse (ambos 100% Albariño de la Finca de las Rías Bajas).

El vino que hoy nos ocupa está elaborado con un 90% de Tempranillo, 4% de Garnacha tinta, 4% de Graciano y 2% de Mazuelo, fermentados cada variedad individualmente en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, las partes sólidas de las uvas se prensaron y el mosto resultante se utilizó para añadirlo al vino resultante de la fermentación y aportarle una cantidad extra de taninos y color. La crianza se realizó en barricas de roble americano de 225 l durante 18 meses, 8 de ellos en barricas nuevas, y 24 meses más en botella. La añada de Rioja de 2.008 se consideró como "Muy Buena".

El Marqués de Murrieta Gran Reserva de 2.008 (supongo que este de Edición Especial proviene de la misma elaboración) ha recibido 92 puntos por parte de la Guía Peñín y 91 del Wine Advocate de Robert Parker.

Esta edición especial tiene una etiqueta completamente diferente a la del vino estándar, con una etiqueta frontal grande y rectangular de color cobre, con caracteres en rojo, mientras que la otra es blanca con los caracteres de la marca en color cobre y el resto rojos o negros. Lo mismo sucede con la etiqueta trasera, más pequeña, que nos indica en un párrafo el motivo de la edición especial, así como la composición de los diferentes tipos de uvas y la indicación del volumen de la botella de 75 cl y el contenido en alcohol del 14%.

La botella es bordelesa tradicional personalizada con el símbolo en sobrerrelieve a la altura del hombro de la botella y el nombre de la bodega en la parte baja. El color de la botella es verde marronáceo.





Visualmente, este es un vino de capa media, de color picota con tintes marrones y un ribete que tiende a salmón, sin un tinte amarillento apreciable relacionado con el largo tiempo de crianza al que ha sido sometido. Las lágrimas son múltiples y de caída a velocidad media, y la superficie es brillante y límpida.

Aromáticamente lo considero de intensidad media a copa parada, y al agitar la copa me ofreció una gran y fresca dominante balsámica y de maderas finas envolviendo a los frutos rojos maduros. Las especias dulces, originadas probablemente por el roble americano que lo guardó durante tan largo tiempo, hicieron su aparición en una segunda oleada, junto con otras componentes que calificaría de minerales. Otras trazas menores que no pude discernir le dan al vino una complejidad aromática bastante notable.

En boca, el ataque es muy homogéneo en papilas, encías y paladar, con un tacto de taninos suaves que seguramente tienen mucho más recorrido de guarda en botella, no demasiado denso, pero tampoco ligero, una acidez suficiente para dar una buena sensación de frescura, aumentada por la dominante balsámica que se vuelve a hacer muy presente en el postgusto. Muy buena longitud sin un amargor demasiado notable y una permanencia más que buena completaron las muy agradables sensaciones de este magnífico vino.

Como comenté en el párrafo anterior, nuevamente las componentes balsámicas cobran protagonismo en retronasal, así como los frutos rojos muy maduros con un final ligeramente licorizado. Su suavidad y su permanencia lo hacen compatible con una amplia variedad de alimentos, desde ligeras tapas y embutidos de calidad, hasta carnes a la parrilla o en salsa.

Su precio de alrededor de 17 € está muy bien ajustado al producto.

Le doy una nota de 8,5/10. En mi opinión al mismo nivel del Viña Ardanza. Se trata de un gran vino que recomiendo probar sin duda alguna.