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Mostrando entradas con la etiqueta D.O. Ribera del Duero. Mostrar todas las entradas
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sábado, 23 de julio de 2016

Gran Solorca - Gran Reserva 2009

Hoy inauguramos el casillero de Grandes Reservas en el blog, específicamente con este vino de la D.O. Ribera del Duero: el Gran Solorca, de la añada de 2.009. La Bodega que lo elabora y comercializa es Viña Solorca, S.L., ubicada en la localidad de Roa, a unos 85 km al sur de la capital de la provincia, y aproximadamente a 25 km de dos de las localidades emblemáticas de esta D.O., como son Aranda de Duero y Peñafiel.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de esta reconocida D.O., por ejemplo en la entrada del Pruno. Simplemente me gustaría añadir que, según el Reglamento del Consejo Regulador de esta D.O., los vinos Gran Reserva deben tener un mínimo de 60 meses de crianza entre barrica y botella, siendo el tiempo en barrica no inferior a 24 meses.

La añada de 2.009 se consideró como Excelente por parte del Consejo Regulador.

Viña Solorca, fundada en 1.998, es una empresa familiar perteneciente a Don José Víctor Balbás Arroyo, descendiente de una de las familias pioneras de la vitivinicultura de la zona en la época moderna. La superficie de viñedo de la bodega es de unas 72 ha, con cepas que promedian edades entre los 30 y 40 años, mayormente de la variedad Tempranillo. La bodega está dotada de las más avanzadas técnicas para la elaboración del vino, con una capacidad de procesamiento de 600.000 kg de uva al año y unas 400.000 botellas. Poseen unas 1.700 barricas de roble francés, americano y de Europa del Este.

 Fuente: www.spain.info

Las marcas que elabora y comercializa la bodega son:

- Viña Solorca (100% Tempranillo en C Cosecha, Barrica, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Vendimia Seleccionada)
- Gran Solorca (100% Tempranillo en Reserva y Gran Reserva)
- Barón del Valle (00% Tempranillo en Cosecha, Barrica, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Vendimia Seleccionada)
- Zarús (100% Tempranillo en Cosecha, Barrica, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Vendimia Seleccionada)
- Lindón (100% Tempranillo en Cosecha, Barrica, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Vendimia Seleccionada)
- Valmiracle (100% Tempranillo en Cosecha, Barrica, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Vendimia Seleccionada)
- Beatus (100% Tempranillo en Cosecha, Barrica, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Vendimia Seleccionada)

Los diferentes vinos se diferencian según la edad de los viñedos (creciente según se va yendo desde el crianza hasta el Vendimia Seleccionada) desde los 20 a los 80 año de edad, así como el proceso de crianza en cuanto a tiempo de guarda y tipo de barricas utilizadas.

Los vinos son elaborados por el enólogo Emmanuel Ivars Encinas.

En particular, el Gran Solorca Gran Reserva procede de uvas seleccionadas de la variedad Tinta del País o Tempranillo, con 50 años de edad, una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable durante 6 a 10 días con remontados frecuentes a temperatura controlada de 27ºC y maloláctica durante 12 a 16 días a temperaturas de entre 20 y 25ºC, seguidas de una crianza en barricas de las diferentes procedencias que utiliza la bodega (en este caso un 40% roble de países del Este, 30% roble francés y 30% roble americano) durante 36 meses. Después de embotellar sin procesos físicos de estabilización o filtración. El resto del tiempo, hasta 60 meses, se guardan en las botellas en que se comercializará el producto.

El vino se presenta en una hermosa botella bordolesa Imperiale (troncocónica) de color caramelo oscuro, y posee una gran etiqueta frontal de color blanco, con el nombre del vino, el tipo y la añada en la parte alta en letras modernas, una reproducción de la bodega en trazos de color dorado en el centro, y la mención a la D.O. en la parte baja.

La etiqueta trasera es más pequeña, también blanca, y repite en la zona alta la indicación del vino, estando el centro ocupado por la mención a la D.O. y la mitad inferior por los datos de la bodega y los contenidos de la botella de 75 cl y el alcohol en volumen del vino del 14,5%.

Un etiquetado sobrio, moderno y con mucha clase para mi gusto.
























El vino presenta un intenso color picota, con tintes achocolatados en una superficie brillante y sin defectos aparentes, para degradas hacia tonos color teja con tintes amarillentos en el ribete en contacto con el cristal de la copa. Deja multitud de lágrimas en el cristal al agitar la copa que bajan a una velocidad media.

En nariz, posee una intensidad aromática media a copa parada, y su agitación produce inmediatos efluvios de frutos negros del bosque, muy entremezclados con una compleja amalgama de notas especiadas dulces: vainilla, caramelo, cacao. Las maderas finas de su envejecimiento completan una expresión aromática muy agradable.

En boca, se trata de un vino de tacto muy homogéneo en papilas y paladar, cuerpo medio-alto, untuoso, con taninos refinados, como era de esperar, bastante bien redondeados. Tanto en longitud como en permanencia cumple perfectamente con las expectativas, corresponden a un vino de calidad. en retrogusto las especias vuelven a cobrar protagonismo, con un toque final ligeramente maderizado, sin ser excesivo.

Se trata, pues, de un vino de calidad, que aporta un valor adecuado a su precio, de unos 25 €. Lo tomamos con carne a la plancha con un buen resultado. El chocolate negro le va bien, por lo que os recomiendo que dejeis unos sorbos para los postres.

Le doy una nota de 7,5/10. Os recomendaría que lo probarais si teneis la ocasión. Buen resultado para el primer Gran Reserva que pruebo de la D.O. Ribera de Duero.

domingo, 3 de julio de 2016

Viña Sastre - Colección Privada 2014

Hoy tenemos un vino tinto de la D.O. Ribera del Duero: el Viña Sastre, de la añada de 2.014.

Ya hemos hablado con anterioridad de esta D.O. en entradas como la del Pruno.

El vino es elaborado por Bodegas Hermanos Sastre, S.L., en la localidad de La Horra, provincia de Burgos, a unos 80 km al sur de la capital de la provincia, y a unos 30 km al noreste de Penafiel y la zona más emblemática de vinos de esta D.O.

Severiano Sastre, fundador de la saga, ya elaboraba vinos en instalaciones subterráneas de La Horra en los años 50. En 1.957 Severiano funda con otros viticultores la Cooperativa Virgen de La Asunción, en la que su hijo Rafael aprendió y continuó el oficio hasta que en 1.992 decidió fundar la bodega con la colaboración de su padre y de sus hijos Pedro y Jesús. Actualmente la Bodega cuenta con unas 45 ha de viñedos de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot con una media de edad de 50 años. La muerte de sus hermanos han dejado a Jesús Sastre, junto con sus cuñada Isabel y su buen amigo Eugenio Bayón, la responsabilidad de seguir adelante con el sueño de su hermano.

Fuente: www.vinoseleccion.com

La Bodega está rodeada de los viñedos a modo de Chateau francés, con modernas instalaciones de aproximadamente 2.000 m2, donde se elaboran los caldos con riguroso control de la materia prima y del proceso. Hoy en día se elaboran unos 190.000 l de vino.

Las marcas que elabora y comercializa esta bodega en la actualidad son:

- Pesus (producción limitada de Tempranillo 80%, Cabernet Sauvignon casi 20% y Merlot)
- Regina Vides (100% vasos viejos de Tempranillo de 60 a 90 años)
- Pago de Santa Cruz (100% vasos de Tempranillo de 69 años de media)
- Pago de Santa Cruz Gran Reserva (100% vasos viejos de Tempranillo de 60 a 90 años)
- Viña Sastre Roble (100% Tempranillo vasos de entre 17 y 30 años)
- Viña Sastre Crianza (100% Tempranillo vasos de entre 20 y 60 años)

El Viña Sastre Colección Privada de 2.014 es una selección de barricas del Viña Sastre Roble de esa
añada, realizada por los enólogos del Club Vinoselección. La crianza de este vino se realizó en barricas nuevas de roble francés y americano durante 10 meses.

El vino se comercializa en una botella bordolesa tradicional de color caramelo oscuro, con una etiqueta frontal rectangular, de color blanco, que contiene en la parte de arriba el logo de la Bodega y el nombre del vino, en el centro un motivo en relieve recreando los sarmientos de la Vitis Viniera. A continuación, destacado en caracteres de color dorado aparece la mención a la 'Colección Privada' y la añada, para finalizar en la parte baja con la mención a la D.O.

La etiqueta trasera es también rectangular y de color blanco, y contiene los datos de elaboración y temperatura de consumo, seguidos por los datos de contacto de la bodega, para finalizar de nuevo con la mención a la D.O. y los contenidos de la botella (75 cl) y de alcohol del vino (14% Vol.).

Una presentación bastante clásica y elegante, en mi opinión.





























El vino presenta un hermoso y brillante color granate, de capa alta, con reflejos y ribete violáceos que nos hablan de un vino joven y brioso, como veremos después. La agitación de la copa produce múltiples lágrimas que caen a una velocidad más bien rápida al colocar la copa en reposo de nuevo.

Olfativamente, llama la atención una intensidad aromática bastante apreciable a copa parada, y la agitación de la copa produce efluvios muy notables donde la fruta silvestre roja y negra se encuentra entremezclada y cobra un inmediato protagonismo. Notas esperadas de clavo, pimienta y regaliz sazonan la dominancia frutal, y al fondo un toque balsámico con una pizca de chocolate y un tenue  y bien integrado ahumado completan una estupenda y sorprendente experiencia olfativa.

En retrogusto el dulzor del chocolate y la intensa componente frutal producen un recuerdo muy agradable de su ingesta.

En boca, se puede notar inmediatamente el brío de este caldo en papilas y encías, y con ello vuelven a sorprender unos caninos bastante maduros y dulces., en un cuerpo medio Las sensaciones son bastante homogéneas, con una acidez bien controlada, y una longitud más que suficiente y permanencia sostenida, frutal, dulce y agradable.

Funcionó muy bien con carne de caza, y me parece que dará también muy buen resultado con carnes a la parrilla.

Su precio de unos 10 € me parece bien ajustado al producto.

Le doy una buena nota de 7,5/10, y es una buena representación de la D.O. Ribera de Duero, por lo que sin duda os recomiendo que lo probéis si se os presenta la ocasión. No os defraudará.

domingo, 3 de abril de 2016

Aalto - 2013

Hoy tengo el gusto de presentaros uno de los buenos y reconocidos vinos de la D.O. Ribera del Duero: el Aalto, de la añada de 2.013.

Este vino es elaborado por Bodegas y Viñedos Aalto S.A., en la localidad de Quintanilla de Arriba, en plena 'zona dorada' de la Ribera de Duero, entre las conocidas poblaciones de Peñafiel y Quintanilla de Onésimo, a unos 50 km al este de Valladolid.

Como ya hemos hablado en alguna ocasión de la D.O. Ribera de Duero (en la entrada del Pruno), me centraré en la bodega.

La bodega fue fundada en 1.999 por el enólogo Mariano García y el ingeniero industrial con amplia experiencia en el sector vinícola Javier Zaccagnini, ambos personajes de reconocido prestigio y trayectoria, ya que el primero fue durante 30 años responsable de los vinos Vega Sicilia, y el segundo fue durante 6 años directosr del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero. El objetivo principal de los fundadores fue elaborar vinos de alta calidad, representativo de los diferentes terruños de la Ribera del Duero, a partir de la elaboración por separado de uvas procedentes de fincas ubicadas en diferentes pueblos, y ensamblando los vinos resultantes al final del proceso de crianza, para 'ganar equilibrio y complejidad'.

La Bodega 'controla' en la actualidad más de 110 ha de viñedos (se cultivan siguiendo las estrictas normas de la bodega) en casi 200 parcelas ubicadas en 7 municipios diferentes de la D.O. , todas ellas de Tempranillo (llamado Tinto Fino en esta zona) de cepas viejas con un rendimiento muy bajo. Aparte, la bodega cuenta con dos viñedos propios con clones de cepas antiguas de Tempranillo de gran calidad, que tras 12 años de crecimiento han empezado a incorporar en sus vinos.

Hasta 2.004 la bodega se encontraba en unas instalaciones alquiladas en la población de Roa (provincia de Burgos), hasta que en 2.005 se inauguró la primera fase de las nuevas instalaciones de Quintanilla de Arriba, una bodega moderna con avanzados medios y métodos de vinificación.

Fuente: www.aalto.es

La bodega produce exclusivamente dos vinos:

- Aalto: Tempranillo con 20 meses de crianza - 50% en barricas nuevas de roble francés y otro 50% en barricas de 1 a 3 años de roble francés y americano. Se producen unas 230.000 botellas/año.

- Aalto PS (Pagos Seleccionados): Tempranillo con 24 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés. Se producen no más de 20.000 botellas/año.

Nuestro vino de hoy se elabora en base a uvas procedentes de viñas de entre 40 y 80 años de edad, que proceden de 7 pueblos diferentes de la zona, más uvas jóvenes procedentes de viñedos propios en Quintanilla de Arriba y Piñel. Se recogen en cajas de un máximo de 15 kg y se seleccionan exhaustivamente racimo a racimo en dos mesas antes de pasar a la extracción del mosto y fermentación alcohólica, la cual se realiza en diferentes tipos de depósitos: hormigón, madera y acero. La vinificación se realiza finca a finca y Mariano García decide el ensamblaje al final del periodo de crianza (18 meses de promedio) de los diferentes vinos.

La añada de 2.013 ha sido calificada con 93 puntos por Robert Parker. Curiosamente, esta añada en Ribera de Duero fua calificada simplemente como 'Buena' por parte del Consejo Regulador, pero según la Ficha del vino extraída de la web de la bodega, las condiciones de maduración de la uva fueron excepcionales, dadas las excelentes condiciones climatológicas (altas temperaturas diurnas y bajas nocturnas, sin heladas) durante la maduración de los frutos. En otras páginas he podido ver que las condiciones de esa temporada, por el contrario, fueron adversas... Sea como fuere, y como veremos en los próximos párrafos, se trata de un vino excepcional en mi opinión.

El producto viene en una botella bordelesa, de color muy oscuro, y cuello estilizado. El etiquetado me parece muy sencillo y elegante, con la etiquta frontal blanca, casi cuadrada, en la que se observa el nombre del vino en letras plateadas exceto la segunda 'A', que es negra, y un pequeño y esquemático racimo de uvas a la derecha de la 'O'. Abajo a la izquierda aparece la añada, y a la derecha la mención a la D.O. La etiqueta trasera es más rectangular, con fondo negro y caracteres en blanco, con el nombre y la mención a la D.O. en la parte superior, seguida de un párrafo donde se menciona el tipo de uva, edad de los viñedos y tiempo en barrica. Le siguen los datos de la bodega y los contenidos de la botella (75 cl y 14% de alcohol en volumen).


























Al abrir la botella y escanciar el vino en la copa, podemos observar su color cereza oscuro, con irisaciones rubí, brillante y sin defectos, de capa alta y con ribete que degrada hacia el color granate y fresa claro. Al agitar la copa produce lágrimas finas y juntas, con caída a velocidad media.

En nariz presenta una intensidad media a copa parada, y al agiarla produce una compleja impresión frutal de frutos negros y rojos (en la Ficha se mencionan los arándanos, cerezas y fresas, aunque yo veo más difícil determinarlos con exactitud) en perfecta combinación, todos ellos muy maduros y alguna nota pasificada. Le siguen toques elegantes y perfectamente integrados de maderas finas, con notas de cacao y tabaco de pipa, especias dulces y cremosas como la vainilla y algo más agudas como el regaliz. Un bouquet deliciosamente complejo y bien integrado. En retrogusto proporciona un final licoroso, como a mi me gusta.

En boca se trata de un vino muy homogéneo en el tacto en lengua y paladar, con un cuerpo medio y taninos con cierto brío, pero dulces y redondos, que seguramente se afinarán más con un poco más de tiempo en bitella, pero que en este momento le dan al vino una presencia que le permite afrontar alimentos probablemente más contundentes que en el futuro.

Tiene una muy buena longitud y excelente permanencia, con ese fondo licorizado que te deja relamiéndote durante un buen rato, invitando a masticar de forma pausada, disfrutando la comida.

En mi opinión, vale cada céntimo de los aproximadamente 26 € que cuesta la botella, y es una inversión segura si quieres agasajar a familiares y buenos amigos, amigos del vino, con una comida basada en productos de las viejas tierras castellana. Nosotros lo tomamos con cordero al horno que compró mi mujer en una reciente visita a Sacramenia, y se comportó de maravilla. Imagino que con cochinillo y platos de cuchara debe funcionar perfectamente también.

Le doy una excelente nota de 8,25/10, por la calidad del contenido y de su presentación. Un producto en general muy bien acabado, en mi opinión con una relación calidad/precio excelente. No me extraña que hoy en día sea uno de los vinos españoles con reconocimiento internacional.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Neo - 2011

Hoy tenemos un vino tinto de la D.O. Ribera del Duero: el monovarietal de Tempranillo Neo, de la añada de 2011.

Está elaborado por Bodegas y Viñedos Neo, S.L. en la localidad burgalesa de Castrillo de la Vega, a menos de 10 km de la conocida localidad de Aranda de Duero, y a 90 km al sur de la capital de la provincia.

Sobre la D.O. Ribera de Duero ya hemos hablado hace tiempo en la entrada del gran Pruno, por lo que nos concentraremos esta vez en la Bodega que produce nuestro vino de hoy.

Esta bodega tiene una bonita historia, bastante contrapuesta a la de la mayoría de las que hemos tratado hasta ahora en el blog, ya que no se trata de una empresa histórica o fundada o adquirida por una familia con muchos recursos y tradición en el mundo del vino, sino un proyecto realizado por un grupo de jóvenes amigos sin recursos económicos que lo son "a pesar de trabajar juntos". A las primeras 4 personas que la fundaron en el año 1.999 se fueron añadiendo más hasta formar el equipo actual de 15. Desde su localización inicial en un viejo molino de agua restaurado, pasaron en 2.005 a las instalaciones actuales de la bodega, de moderno diseño, donde también funcionan un estudio de grabación de música y uno de diseño.

Los fundadores y trabajadores lo califican como "un proyecto diferente". Comenzaron comprando uva, hasta tener hoy en día sus propios viñedos de unas 10 ha de Tempranillo a una altura de 800 metros.


La alineación de la bodega incluye los tintos Punta Esencia (Tempranillo con 24 meses de barrica de roble francés, que en su añada de 2.004 alcanzó los 98 puntos de Parker, aunque en posteriores añadas la puntuación fue decayendo), el Sentido (Tempranillo con 12 meses de barrica de roble francés), el Disco (Tempranillo con 6 meses de barrica), El Arte de Vivir (Tempranillo con 4 meses de barrica) y el Neo; el rosado Crazy Tempranillo y el blanco Motivo (Verdejo de la D.O. Rueda). En total la bodega produce actualmente unas 500.000 botellas anuales.

El Neo, en su primera añada de 2.004 fue calificado por Robert Parker y Wine Spectator con un 96, aunque luego fue bajando hasta que la añada que tenemos hoy entre manos, la de 2.011, fue calificada con 91 y 90 puntos, respectivamente.

Es un vino monovarietal de Tempranillo, con 20 meses de añejamiento en barricas de roble francés (90%) y americano (10%).

El vino viene presentado en una hermosa botella bordelesa imperiale de color caramelo muy oscuro, personalizada con un sobre relieve en el cristal en la zona del hombro con la inicial de la bodega, y una simple y hermosa pequeña etiqueta frontal blanca con los bordes ondulados, que en primer término nos muestra el nombre de la bodega y vino, seguido de la añada, la numeración de la botella sobre las 22.000 unidades de la mencionada añada. Más abajo se hace referencia a la D.O. y al fondo los datos decontacto de la bodega, flanqueados por el contenido de alcohol del vino de 14,5% y el volumen de 75 cl de la botella.

La etiqueta trasera es bastante más grande que la frontal, llegando a ocupar prácticamente tola la longitud del cuerpo de la botella, y nos muestra en primer lugar la inicial del nombre de la misma (y supongo que logo de la marca), seguido por un par de párrafos en español e inglés que explican el origen de la uva y la filosofía de la bodega.

Me parece una presentación de gran calidad y atractiva para el potencial cliente.


A nivel visual, el Neo de 2.011 presenta un profundo color picota oscuro, de capa muy cubierta, de tal forma que el ribete es una delgada línea que pasa casi sin degradación a la profundidad de color del líquido. La superficie es brillante y límpida, sin defectos observables.

En nariz, calificaría su intensidad aromática como media a copa parada, y al agitar resulta quizá un poco cerrado al principio, aunque también puede tener que ver que la temperatura de servicio inicial quizá era un poco baja. Este vino es un claro ejemplo de los que necesitan decantación para templarse y abrir el tarro de sus esencias, mostrando una clara evolución positiva según aumenta su tiempo de decantación. Presenta notas predominantes de frutos rojos, con un toque que me recuerda a la ciruela verde, seguido de notas florales, cierta complejidad de especias dulces, quizá canela, y un suave toque mineral al fondo, con una buena integración de la madera en su bouquet.

En boca, me pareció un vino con bastante cuerpo, con sensaciones táctiles homogéneas en lengua y paladar, y taninos algo puznantes para mi gusto al principio, quizá por la baja temperatura, ya que se fueron moderando según evolucionaba el vino en su decantación. La acidez está muy bien controlada, y tanto la longitud como la permanencia resultan notables. En mi opinión, se comporta mejor en la zona alta de la temperatura de servicio recomendada de entre 16 y 18ºC. Me pareció, a nivel gustativo, similar a otro conocido vino de esa zona de la D.O. Ribera del Duero, el Portia, que analizamos hace unos meses en el blog. Creo que tiene todavía bastante recorrido en botella, y debe ir afinando sus características en los próximos años.

En retrogusto, las notas minerales y especiadas vuelven a estar muy presentes junto con la dominante frutal descrita con anterioridad.

Mi recomendación, a la hora de combinarlo, es con carnes sabrosas y estofados sabrosos y especiados. No me parece un vino de tapeo o chateo.

Su precio de alrededor de 26 € me parece un poco elevado, si lo comparo con otros vinos de la zona con similares prestaciones, pero entiendo que su presentación conlleva más gastos de los habituales, y seguramente los rendimientos de las viñas de las que procede no sean demasiado altos. La botella que probé la compré en oferta a unos 13,5 € (y que era una oferta combinada de diversos vinos), que me parece un precio más ajustado a su valor.

Lo califico con un 7/10. Si teneis una botella de esta añada (por cierto calificada de Excelente por el Consejo Regulador) y buenas instalaciones de conservación, dadle un par de años más de reposo y seguro que acertareis.

domingo, 18 de octubre de 2015

Valbuena 5º - 2009

Hoy el blog se viste de etiqueta para hablar sobre un vino elaborado por uno de los buques insignia de la armada enológica española: Bodegas Vega Sicilia y su tinto Valbuena 5º de la añada de 2.009.

Eloy Lecanda fundó, en 1.864, la mítica bodega en los terrenos de unas 2.000 ha que su padre D. Toribio Lecanda compró al Marqués de la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero, a unos 40 km de la capital de la Provincia, y en pleno corazón de la zona dorada de la D.O. Ribera de Duero.

Las primeras vides fueron plantadas con sarmientos de las variedades Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Pinot Noir que D. Eloy compró en Burdeos. De sus frutos nacieron los brandies que fueron los primeros productos de la bodega, que rápidamente fueron reconocidos internacionalmente, al punto que en 1.880 recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica.




Fuente: www.revistaadega.uol.com.br


En 1.904, la importante familia vallisoletana Herrero se hace con la bodega, que la cede en alquiler a D. Cosme Palacio, que trae al enólogo Domingo Garramiola "Txomin" que realiza un gran esfuerzo por modernizar la vinificación y remodelar las instalaciones de la bodega según las modernas técnicas traídas de Burdeos a la zona de La Rioja, de donde proceden estos personajes. El resultad es la aparición de las primeras añadas del Vega Sicilia y del Valbuena. Las primeras añadas solo se distribuyeron a mode de presente para los buenos amigos de la bodega, en su mayoría pertenecientes a la burguesía o la aristocracia de la época, de allí el aura de exclusividad que se creo en torno a ellos desde el principio.

Fuente: www.bodeboca.com


El primero de los premios importantes para los vinos de Vega Sicilia llega para las añadas de 1.917 y 1.918 en la Expo Mundial de Barcelona de 1.929. A la muerte de Garramiola, queda a cargo de la bodega su delfín Martiniano Renedo. En 1.951, la familia Herrero vende la bodega a la familia Prodes, y en 1.956 otro de los grandes personajes de la bodega, Jesús Anadón (promotor de la D.O. Ribera del Duero), es nombrado director, puesto en el que permanece durante varias décadas. Siguen años en los que la bodega es renovada y modernizada casi en secreto con el capital de un venezolano llamado Miguel Neumann, quien en 1.982 la vende a la familia Alvarez (fundadores del Grupo de Servicios y Limpieza Eulen), y rápidamente incrementa la superficie del viñedo desde las 80 a las 200 ha. La producción de la bodega se ha mantenido estable entre las 100.000 y 300.000 botellas (según la calidad de la añada) desde hace mucho tiempo, ya que sigue primando la calidad por sobre cualquier otro aspecto, al mando del consejero delegado Pablo Alvarez y de los enólogos Javier Ausás y su hermana Mercedes, que tomaron el testigo del anterior director técnico Mariano García, sucesor a su vez de Jesús Anadón.

La familia Alvarez creó el Grupo Tempos Vega Sicilia, con posteriores creaciones y adquisiciones de bodegas, y hoy en día está compuesto por Bodegas Vega Sicilia y Alión en Ribera del Duero, Bodegas Pintia en Toro, Bodegas Oremus en Tokaj (Hungría) y Bodegas Benjamín Rostchild-Vega Sicilia en Rioja, con una producción total que alcanza el millón y medio de botellas al año.

La casa produce hoy tres vinos: El Vega Sicilia Unico, Vega Sicilia Unico Reserva Especial (vino sin añada, producido por el método de soleras similar al de los vinos de Jerez) y nuestro vino de hoy: el Valbuena 5º Año.

El Valbuena está compuesto mayoritariamente de la variedad Tempranillo, procedente de viñas más jóvenes que en el caso de los Unico, y con una componente de Merlot que varía según la añada. En el caso de la de 2.009 esta componente fue de aproximadamente el 5%. Tanto la maceración como la fermentación se realizan en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada. La crianza de este vino es de 5 años en total (de ahí su nombre) entre tinos de 20.000 l (los 5 primeros meses) y 16 meses en barricas de madera de roble americano y francés de 225 l  y posteriormente en botella en 2.011.



























El producto se presenta en una botella bordelesa de color verde oscuro, personalizada con el escudo de la bodega en relieve en el cuello y el nombre de la misma cerca de la base, en la misma vertical de la etiqueta principal, que es rectangular y de fondo blanco. Esta etiqueta muestra el nombre y escudo de la bodega en la parte alta, seguidos a continuación por una dibujo de la fachada del edificio principal de la bodega en color rojo. Debajo del dibujo se aprecia el nombre del vino, la denominación de origen y los datos de la bodega. Más abajo, en un recuadro, aparece la mención a la producción de la añada, consistente en 179.859 botellas de 75 cl, 3.556 Magnum y 161 Doble Magnum, así como el número de la botella en particular. Por último, en la parte baja se aprecia el contenido de la botella y la graduación del vino del 14%.

La etiqueta trasera, rectangular, blanca y pequeña, se limita a mostrarnos la leyenda del contenido de sulfitos del vino y la mención a la bodega que lo elabora.

La añada de 2.009 fue calificada por el Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero como Excelente, y este vino esta calificado como "Cosecha 2.009", ni crianza, ni reserva.

El Wine Spectator de Robert Parker calificó a este vino con un 94 en la añada de 2.009, y la Guía Peñín con un 95.

Antes de empezar, trasvasé el vino a un decantador, donde permaneció durante unos 20 minutos, con una temperatura de servicio de unos 17º. No se observaron precipitaciones en el fondo del decantador, lo que hace suponer que el vino tiene una fase de filtrado en su proceso de elaboración.

Al verterlo en la copa, el vino nos presenta un color picota muy profundo y bastante cubierto, límpido y brillante, con reflejos achocolatados y ribete tirando a ocre. Multitud de lágrimas de caída más bien lenta se pudieron apreciar al agitar la copa.

De intensidad aromática media a copa parada, despliega inmediatamente después de agitarla un aroma que ya desde el principio se puede calificar de muy complejo, con una dominante inicial de frutos dulces muy maduros tanto rojos como negros, mezclados con especias dulces, cacao y tabaco, y maderas muy finas y delicadas al fondo. La característica aromática principal en mi opinión es la gran armonía entre los olores, que además se pueden considerar indisociables. El retrogusto nos muestra todas estas componentes con un agradable final balsámico.

En boca, pude apreciar una entrada bastante golosa, un cuerpo muy notable, taninos dulces, elegantes y suaves pero firmes. Acidez perfectamente integrada, y sobre todo una longitud longitud excelente y permanencia muy notable.

Lo tomamos con unas estupendas fabes que preparó mi mujer para la ocasión, y solo puedo decir que el acompañamiento fue perfecto. A veces los platos de cuchara son grandes olvidados en los consejos sobre maridajes de vinos tintos de calidad.

Sobre su precio de unos 97 €, podría decir que se trata de un producto especial que debe tener un precio diferenciado. Evidentemente, no es un vino que la mayoría de la gente pueda disfrutar todos los días, pero me parece que vale la pena, por ejemplo, adquirirlo entre dos o tres amigos y así poder intercambiar ideas sobre las sensaciones que produce. Desde luego, considero que es un buen regalo si se quiere agasajar a alguien que sepa apreciar un vino de gran calidad.

La calificación que le doy a este vino es de 9/10.

sábado, 30 de mayo de 2015

Señorío de Navas - Reserva 2008

Hoy vamos a comentar el primer vino de Reserva de la D.O. Ribera del Duero que aparece en el blog: Señorío de Nava, de la calificada como "Excelente" añada de 2.010 en la conocida región vitivinícola.

El vino está elaborado por las Bodegas del mismo nombre, ubicadas en la localidad de Nava de Roa, provincia de Burgos, a 14 km al este de Peñafiel, y a 70 km en la misma dirección de la ciudad de Valladolid.

La Bodega fue fundada en 1.986,en base a la rehabilitación de las instalaciones de la Cooperativa de San Antolín. En paralelo con la rehabilitación de dichas instalaciones, y su dotación con modernos medios para la elaboración de vinos de calidad, se adquirieron los terrenos para el viñedo, en las Fincas San Cobate y Coto Monzón, en Gumiel del Mercado, a unos 20 km al noreste de las mencionadas instalaciones. Los terrenos tienen una superficie de 140 ha, con un 75% de Tinta del País o Tempranillo, 5 ha de Cabernet Sauvignon y 2 ha de Merlot.

Bajo la marca Señorío de Nava se elaboran vinos de las D.O. más importantes de Castilla y León: Ribera de Duero, Rueda, Toro y Cigales: los tintos Señorío de Navas en sus variantes Joven, Roble, Crianza, Reserva y Finca San Cobate, el rosado, el blanco y el tinto Señorío de Nava Toro.


Fuente: www.señoriodenava.com

El Señorío de Navas, Reserva de 2.010, se elaboró a partir de uvas de la variedad Tinto Fino (Tempranillo) vendimiadas y seleccionadas a mano de la Finca Coto Monzón, con fermentación en cubas de acero inoxidable (de las cuales la bodega cuenta con una capacidad de más de 1 millón de litros) a temperarura controlada de 30 ºC con remontados periódicos durante 14 días. A ella sigue la fermentación maloláctica, también en acero inoxidable y la crianza en barricas de roble americano, donde permaneció 2 años, seguido de 1 año más de afinamiento en botella. Entre la barrica y la botella el vino pasó por procesos de clarificación y filtrado.

El producto viene en una botella bordelesa de color caramelo oscuro, con una etiqueta principal grande color blanco roto en cuya parte superior aparece el escudo de la Bodega seguido por el nombre d ela misma. A continuación, en el medio de la etiqueta y en caracteres más pequeños, el tipo de vino en rojo y la añada en negro. Más abajo podemos ver el tipo de uva con el que está elaborado, la localidad donde se encuentra la bodega, y el cuarto inferior muestra una litografía con el edificio de la bodega y unos viñedos, para terminar con la referencia a la D.O.

Le etiqueta trasera, en la parte alta y con caracteres grandes, nos indica el nombre y tipo de vino, seguido de la referencia a la variedad con que está elaborado. A continuación un resumen de su proceso de elaboración, para terminar con la localización y datos de la bodega y la D.O.

Una presentación sobria, con un aspecto de producto tradicional, que como veremos cuadra muy bien con el resultado que nos ofrece el contenido.

A nivel visual, el Señorío de Nava Reserva de 2.010 nos muestra un color picota oscuro, de capa bastante alta y un ribete en degradación hacia granate. No tiene desde este punto de vista un aspecto que nos indique el tiempo de guarda que conlleva su elaboración. El líquido es límpido y brillante y deja lágrimas profusas y de caída más bien lenta en la superficie de cristal de la copa.

Olfativamente, es un vino de intensidad media al acercar la nariz al borde de la copa sin agitar el contenido, desplegando al agitarla unos efluvios iniciales muy típicos del Tempranillo, con frutos rojos maduros en principio, seguido de aromas secundarios de bollería matizados por un leve toque balsámico de maderas finas hasta llegar a un final que evoca al cacao.

En boca, tiene un tacto homogéneo en lengua y paladar, con unos taninos bastante notables aunque no agresivos, que se notan matizados por el tiempo de guarda. El cuerpo lo calificaría de medio con una acidez bien controlada que le da frescura. La longitud me parece media y su permanencia aceptable.

En retronasal, los matices de madera de guarda cobran más protagonismo del que a mi personalmente me gusta (la discusión de moda entre el predominio de la madera y el de la fruta en los vinos actuales), pero que puede resultar bastante agradable para los aficionados a este tipo de vinos, como sucede en el caso de mi mujer.

En suma, es un vino de Tempranillo con guarda bastante reconocible, que no sorprende pero que no decepcionará a su afición. Su maridaje más adecuado me parece la carne de vacuno a la parrilla o estofada.

El precio en la página web de la bodega es de 19,5 € por botella (caja de 12 botellas @ 234 €), que a mi personalmente me parece elevado tomando en cuenta otros vinos de precios similares que a mi particularmente me han gustado más. El precio al que he comprado en Vinoselección de 12 € por botella me parece más ajustado a lo que me ofrece el vino.

Le doy una valoración de 6,5/10.


sábado, 9 de mayo de 2015

Protos - Crianza 2011

Hoy tenemos en el blog uno de los buques insignia de la D.O. Ribera del Duero: el Protos Crianza de la añada de 2.011, la última de la trilogía de recientes grandes añadas de esta D.O. que comenzó con la de 2.009.

Al Protos en su versión Crianza le tengo especial cariño, ya que fue durante años mi "vino de cabecera". Quería aprovechar para saludar a mi ex-compañero y amigo el escritor Pascual Izquierdo, responsable de mi afición por este estupendo vino hace ya más de 15 años.

Situada en la localidad de Peñafiel, las modernas instalaciones de Bodegas Protos se divisan perfectamente desde el famoso Castillo de esa localidad. Poseen allí unas instalaciones de 19.500 m2 con una capacidad de elaboración de 1.000 toneladas de uva, capacidad de almacenaje de hasta 3 millones y medio de botellas y 5.000 barricas.



Fuente: www.bodegasprotos.com

Esta Bodega fue fundada en 1.926 por viticultores de la zona, y se precia de ser la "primera de la Ribera". A una inicial sala de crianza en pleno corazón del risco que soporta el Castillo de Peñafiel, siguió una ampliación en 1.995 y de la adquisición en Anguix (Provincia de Burgos) de una bodega para elaborar hasta 3 millones de kilos de uva con la más avanzada tecnología. A esta se suma la ubicada en La Seca, en el corazón de la D.O. Rueda, donde se labora el blanco de Verdejo.

La bodega controla 1.400 ha de viñedos repartidos por toda su zona de influencia, en zonas de suelos pobres a unas altitudes de entre 750 y 900 m. La capacidad de elaboración total ascientde a los 5,6 millones de kg de uva.

Todos sus vinos se comercializan bajo la marca Protos, en sus diferentes variantes: Roble, Crianza, Reserva, Gran Reserva, Selección Finca el Grajo Viejo, Rosado y los blancos Verdejo y Verdejo Fermentado en Barrica. Los vinos de la Bodega se exportan actualmente a más de 91 países en los 5 continentes.

El Protos Crianza, elaborado con un 100% de la variedad Tinta del País (Tempranillo) comienza con la recogida y selección manual de los racimos, para continuar con una fermentación y maceración en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada de entre 26 y 28ºC, 14 meses de crianza en barrica de roble francés y 12 meses de reposo en la botella en que se comercializará botella para afinar sus características. La etiqueta trasera nos indica que, debido a que no ha sufrido tratamientos físicos ni químicos, puede presentar sedimentos.

Este es un vino calificado con 93 puntos por la Guía Peñín 2.015.

El producto se nos presenta en una botella bordelesa, de color caramelo muy oscuro, personalizada con un relieve del nombre-logo de la bodega en la parte del hombro y el lema "ser primero" cerca del pie, en relación con el significado del nombre griego de la Bodega, que significa precisamente "primero".

La etiqueta, para mi, es un buen ejemplo de clase y elegancia: de color crema claro, y sobre un fondo de líneas doradas, aparecen el escudo y el nombre-logo de la Bodega en la parte superior, seguido en el centro por el tipo de vino y la añada, en letras doradas, seguido de un dibujo esquemático de los modernos techos de la Bodega de Peñafiel, finalizando con la mención de la Denominación de Origen y la localización de la Bodega. En la parte más inferior, a derecha e izquierda, se encuentras indicados los volúmenes tanto de la botella de 75 cl como del contenido de alcohol del vino del 15%.

La etiqueta trasera, de características similares pero más pequeña y casi cuadrada con respecto a la principal, incluye una pequeña nota de cata en Español e Inglés, y entre las dos y en el centro de la etiqueta la mención al tipo de vino de la botella en letras negras.

Antes de probarlo, lo escancié en un decantador, tal y como recomienda la etiqueta trasera, durante unos 20 minutos. el aroma inicial en el decantador.

El color que muestra es un picota oscuro con tintes violáceos, con ribete tendiendo a color granate en degradación hacia un color fresa claro. En este aspecto parece más un vino joven de la Ribera que un caldo que ha pasado cierto tiempo en barrica. Como era de esperar, genera multitud de lágrimas con una caída a velocidad media por la pared de cristal.

Inicialmente, al olfatearlo recién decantado, me pareció que desprendía cierto aroma alcohólico, lo cual no es de extrañar dado su 15% de contenido de alcohol en volumen.

Después de unos 20 minutos en el decantador, y justo después de escanciarlo en la copa, me pareció que tiene una intensidad aromática media-baja, y no volví a encontrar la componente alcohólica del inicio. Al agitarlo, surgió una mezcla de aromas de frutos rojos en apariencia no muy dulces, con suaves toques que me parecieron cercanos a las ciruelas maduras, con unos secundarios de crianza más o menos notables, como a levaduras y suaves bizcochos de panificadora. Finalmente las finas maderas y leves tostados de las barricas completan un bouquet suave y agradable, para mi sin duda lo mejor de este vino.

En boca produce una activación homogénea en lengua y paladar, aunque para mi sorpresa lo encontré más astringente de lo que recuerdo en otras añadas que he probado de este vino, e incluso comparándolo con la botella de su versión Roble - Vendimia Seleccionada de 2.013 que tomé unos días antes. Diría que es un vino al que le vendrá bien evolucionar un tiempo más en la botella. Por lo demás, su carnosidad, volumen, buena longitud y su agradable permanencia resultan en línea con mis sensaciones de este vino a lo largo de sus añadas.

En retrogusto, lo más destacable es la predominancia final de los tostados de las maderas en los que ha reposado. Creo que este es un buen modelo para comparar con otros vinos más jóvenes, en estos momentos en que parece surgir con fuerza la comparativa entre la predominancia del terroir y la viticultura sobre los resultados de la crianza como preferencias entre los consumidores de vino.

Como siempre, el Protos se comportará bien en un amplio abanico de combinaciones con carnes como el cordero, platos de cuchara y estofados. Yo recomendaría que, dada la astringencia de esta añada, se intente combinarlo con platos lo más contundentes posibles, para reducir un poco la sensación "secante" y aprovechar la excelente longitud y permanencia que nos ofrece este vino.

Su precio de alrededor de 15 € está en el rango que su calidad nos ofrece.

Le doy un 7/10 a esta añada en particular.

sábado, 25 de abril de 2015

Pago de los Capellanes - Crianza 2010

En esta ocasión tenemos uno de los vinos reconocidos de la D.O. Ribera del Duero: Pago de los Capellanes, Crianza de la calificada como "Excelente" añada de 2.010. Elaborado por Pago de los Capellanes, S.A. (Bodegas Rodero Villa), en la localidad de Pedrosa de Duero, provincia de Burgos, pero cerca del "Triángulo de Oro" de la D.O., ya que está solo 22 km al Norte de Peñafiel.

El origen de los viñedos de la empresa se remonta al S. XIV, cuando los capellanes de la Parroquia de Pedrosa de Duero ofrecían misas y ceremonias a cambio de pequeñas parcelas de terreno a los feligreses de la zona. Con el tiempo, la capellanía consiguió reunir un extenso terreno o pago. Con la desamortización de 1.855, los terrenos pasaron a manos del Ayuntamiento. En los años 90 la pareja formada por Paco Rodero y Conchi Villa fundaron, en estas antiguas tierras que habían adquirido anteriormente. En 2.010 finalizaron la construcción de las instalaciones de esta bodega, con la inauguración del Edificio Social, tras diferentes adiciones y ampliaciones en años anteriores en lo que se refiere a las bodegas de elaboración y crianza.

Los viñedos de la Bodega producen todos la variedad Tempranillo o Tinto Fino, mejorando año tras año la calidad de las cepas con la renovación de las mismas con los mejores clones. El rendimiento medio de las 35 parcelas es de 5.000 kg/ha.


Fuente: www.evadium.com

Bodegas Rodero Villa ofrece el Pago de los Capellanes en versiones Roble, Crianza, Reserva, Nogal y Picón (estos dos últimos provenientes de las especiales fincas bautizadas con esos nombres).


Fuente: www.evadium.com

El Crianza al que se refiere esta entrada, se realiza con uvas seleccionadas y se realiza la fermentación en cubas de acero inxoxidable que han sido "sembradas" con la levadura autóctona. Durante 30 días se realizan remontes y bazuqueos diarios controlando la densidad, temperatura y evolución de las levaduras. La fermentación maloláctica se realiza durante 22 días a temperatura controlada de 20 ºC con control continuo de los ácidos málico y láctico. Cuando este último llega a una concentración de 0,1 g/l se trasiega el vino a las barricas nuevas o seminuevas de roble francés (de entre 1 y 3 años) de tostado medio sin enfriar, clarificar o filtrar. En las barricas permanece el vino durante un período de 12 meses, desde donde se trasvasa al final del ciclo a un depósito para homogeneizar, donde se realiza un filtrado leve de poro abierto antes de pasar a las botellas, donde reposa hasta cumplir el ciclo total de al menos 24 meses de crianza que exige la Reglamentación de la D.O.

Embotellado en una botella bordelesa sólida y pesada de color caramelo oscuro personalizada en relieve con el nombre de la bodega, el etiquetado del vino es de los que a mi me gustan, todo sencillez y elegancia.

La blanca y rectangular etiqueta principal contiene, en primer plano el logo de la Bodega en rojo y el nombre en negro, y debajo la mención a la Denominación de Origen, seguido del tipo de vino y en el centro la añada en rojo y por último, abajo, el nombre de la localidad donde se elabora el vino. Toda una declaración de intenciones de apego a la tierra y a la zona vitivinícola.

La parte superior de la etiqueta trasera es una copia reducida de la etiqueta frontal, seguida por abajo de la información sobre la uva, el viñedo, el proceso de crianza y la temperatura de servicio recomendada, para terminar con los datos de la bodega y los contenidos de alcohol del 13,5% y del volumen de la botella de 75 cl.

Una presentación magnífica y acorde con la calidad del vino que contiene.

En los consejos de servicio de la etiqueta trasera recomienda decantar el vino durante 1 hora antes de servirlo. Yo seguí el consejo y lo decanté, aunque empecé a beberlo aproximadamente a los 25 minutos, para observar su evolución hasta el tiempo sugerido.

Visualmente, el Pago de los Capellanes Crianza de 2.010 nos muestra un color granate con reflejos marronáceos, y un ribete que tendía a color salmón, una superficie brillante y, desde el primer momento, posos que muestran la escasa filtración que indica la bodega y que no genera rechazo, más bien profundiza en la impresión de que estamos ante un producto de calidad que ha tratado de ser elaborado con la mínima intervención posible.

La agitación de la copa produce una aparición de lágrimas profusas con caída a velocidad normal.

A partir de una intensidad media-baja a copa parada (más bien a decantador parado), despliega inmediatamente después de servir en copa y agitarla un muy agradable y complejo aroma con frutos negros muy maduros y dulces en primer plano, seguido secundarios de panificación dulce tipo brioche, un toque de especias dulces (con el regaliz como protagonista), un cacao y recuerdos minerales que te transportan al terreno en que crecen sus uvas. El postgusto es ligeramente licoroso, con un fondo muy sutil de madera muy bien integrada en la estructura olfativa del vino.

En boca, produce una activación muy homogénea de las papilas gustativas y el paladar. Es un vino con cuerpo y volumen, con taninos sedosos, dulces y maduros. En mi opinión es muy redondo. Su acidez muy bien controlada, muy agradable, longitud muy buena, y un amargor muy matizado y agradable que incrementa su permanencia. En suma, un vino corpulento, carnoso, al tiempo que elegante, amable y agradablemente permanente.

Imagino una combinación magnífica con cordero, y especialmente con carne de vacuno tierna y poco hecha. Su combinación con chocolate negro en la sobremesa resultó muy recomendable también.

En mi opinión, vale cada céntimo de los entre 18 y 20 € que cuesta una botella.

Mi nota es de 8/10. Uno de los vinos obligatorios de la Ribera del Duero.

lunes, 6 de abril de 2015

Portia - Vendimia Seleccionada 2011

Hoy tenemos un vino tinto de la D.O. Ribera del Duero: Portia Vendimia Selecccionada de la añada de 2.011, calificada como excelente por el Consejo Regulador de la D.O. junto con las dos anteriores de ese "trienio mágico" de la Ribera que comenzó en 2.009.

Este vino es elaborado en Gumiel de Izán, provincia de Burgos, por Bodegas Portia, S.L. Esta localida está 13 km al norte de la conocida Aranda de Duero, por lo tanto, en la zona norte de la D.O.

La D.O. Ribera del Duero ya la cubrimos en la entrada del Pruno.

Bodegas Portia pertenece al conocido Grupo Faustino, originario de La Rioja desde 1.861, y que a lo largo de los años fue expandiéndose a Navarra (Bodegas Valcarlos), La Mancha (Bodegas Leganza) y Ribera de Duero (Bodegas Portia). En La Rioja posee Bodegas Faustino, Bodegas Campillo y Bodegas Marqués de Vitoria, así como una elaboradora de vinos de mesa, Bodegas Victorianas.

La familia Faustino comenzó su andadura en la Ribera del Duero con la adquisición de tierras hasta las actuales 160 ha en las zonas de Roa, Gumiel de Izán, Villanueva y Gumiel de Mercado y la plantación de viñedos d ela variedad Tempranillo, dando como resultado inicial el Portia 2.003, que ganó la Medalla de Oro al "Mejor Tempranillo del Mundo". Cuenta la bodega con unas impresionantes instalaciones de 12.500 m2 diseñadas por el prestigioso arquitecto Norman Foster en base a hormigón, acero, madera y vidrio, con tres brazos que corresponden a cada uno de los procesos: elaboración, fermentación y crianza, y un núcleo central donde se reciben las uvas recolectadas, y que actúa también como centro de coordinación, auditorio, tienda, cafetería, sala de reuniones y sala de cata.


Fuente: www.vinetur.com

Las marcas que elabora y comercializa la bodega son: Portia Ebeia Roble (4 meses en barrica), Portia Crianza (10 meses en barrica), Portia Prima (16 meses en barrica) y Triennia (12 + 2 meses en barricas de roble francés nuevas).

El vino que hoy nos ocupa es una edición especial de lo que sería el Portia Crianza, con el que comparte etiquetado. Su proceso de elaboración incluye una crianza de 10 meses en barricas de roble francés y americano y 6 meses en botella antes de su comercialización. Sobre el resto del proceso no he podido encontrar demasiada información, y en la web no pude acceder a la Hoja de Datos del vino, ya que sale como que no existe el documento. Por lo tanto, pasaré directamente al análisis del vino.


El producto viene en una botella bordelesa de color verde oscuro, con dos llamativas etiquetas frontales de color amarillo, la más grande con el símbolo de la bodega, una especie de círculo troquelado bordeado en color plata, seguido por el nombre del vino/bodega y la mención al tipo y añada en caracteres rojos. A continuación la D.O. Ribera de Duero en la parte baja de dicha etiqueta. Debajo de la primera etiqueta se encuentra una segunda, más pequeña, que muestra una pequeña prosa relacionada con la consumición del vino.

La etiqueta trasera muestra de nuevo el nombre de la bodega y la D.O., seguida de una pequeña nota de cata en dos párrafos y los datos de la bodega, así como la indicación de volúmenes de alcohol del 14,5% y el de 75 cl de la botella.

En suma, una botella diseñada para llamar la atención en el lineal de un supermercado o tienda especializada.

Visualmente, el Portia nos muestra un color picota profundo, de capa muy alta, de superficie muy brillante y límpida, con un ribete violáceo, características que corresponden a un vino joven de la Ribera del Duero. Al agitar la copa produce infinidad de lágrimas muy finas, que bajan a una velocidad media por las paredes de la copa.

En nariz lo considero un vino de intensidad media-alta a copa parada, y despliega al agitar la copa un primer aroma muy claro a frutos rojos con notas muy claras de frutos negros (arándanos quizá) muy maduros. Diversas notas especiadas y un toque de regaliz redondean un complejo aroma en el que me gustaría destacar que, a nivel de sensaciones, te lleva a imaginar la tierra en la que han crecido sus uvas, en mi opinión dado por una componente mineral que flota alrededor de los aromas antes mencionados. Un fino toque de ebanistería que aparece sobre todo en retronasal completa un bouquet complejo y atractivo. Diría que lo mejor de este vino se encuentra especialmente en su fase olfativa.

En boca, produce un ataque muy equilibrado en lengua y paladar, con acidez bastante bien controlada que lo hacen fresco, y cuenta al mismo tiempo con un cuerpo notable. Diría que está en consonancia con los vinos de la zona norte de la Ribera del Duero tal y como los tengo catalogados en mi "memoria viníca". Los taninos, sin embargo, me parecieron un poco demasiado rugosos, con una astringencia y amargor elevados que, si bien no son notables cuando lo combinas con alguna comida contundente, son demasiado agresivos en combinación con tapas frías como por ejemplo jamón o queso manchego.

Lo probamos con un delicioso entrecot de ternera con un resultado bastante bueno.

El precio de alrededor de 8 € me parece adecuado para el producto, que tiene un diseño moderno acorde con la imagen de su bodega.

Le doy una calificación de 6,5/10, considero que tiene un amplio margen de mejora que una bodega profesional como Portia sabrá aprovechar en futuras añadas.

domingo, 25 de enero de 2015

Pago de Carraovejas - Reserva 2003

Hoy tengo el placer de traeros al blog este excelente tinto: Pago de Carraovejas, en su versión Reserva de la añada de 2.003.

Elaborado en las instalaciones de la bodega del mismo nombre en Peñafiel (Valladolid), este vino pertenece a la D.O. Ribera del Duero, sobre la cual ya hablamos en la entrada del Pruno.

Fuente: www.elnortedecastilla.es

Pago de Carraovejas tiene su origen en los años '70, cuando su fundador, José María Ruiz, queda en quinto lugar del concurso internacional de sumilleres de Milán. Eso le decidió a dar vida a la idea que le rondaba desde hacía tiempo sobre la creación de su propio restaurante con sus propios cochinillo y su propio vino. En 1.982 nace el Restaurante José María, en Segovia, sustituyendo la tradicional jarra de "vino de la casa" por vino embotellado con cuidado en su temperatura de servicio. Para cumplir su otro sueño, el de elaborar un vino diferente para acompañar los cochinillos de su restaurante, crea su propia bodega en la Ribera del Duero en 1.987, en compañía de otros segovianos amantes del vino, eligiendo las laderas de Carraovejas, en Peñafiel, que según la opinión de los lugareños era el mejor maduradero de la comarca. En una época en que la variedad Tinto Fino (Tempranillo) era la reina absoluta de la zona, decide crear un vino con un contenido del 25% de Cabernet Sauvignon. Fue pionero también en la zona en el uso de barricas de roble francés y en la instalación de riego por goteo, para racionalizar las necesidades hídricas de sus viñas.

Actualmente, en terrenos que abarcan 160 ha se cultivan las variedades Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, con las que se elaboran las marcas de la bodega: Pago de Carraovejas Crianza y Reserva, El Anejón de la Cuesta de las Liebres y el Vendimia Seleccionada Cuesta de las Liebres. La bodega cuenta con más de 14.000 m2 de instalaciones con procesos que inclyen las más modernas tecnologías, respetando el medio ambiente y con una investigación constante sobre los métodos para conseguir caldos de mejor calidad.

En este sentido, en la página web de la bodega se describen algunas de las características e innovaciones proncipales que dotan a los vinos de esta bodega de sus especiales características, como el hecho de haber seleccionado cepas de las mejores levaduras autóctonas para realizar las fermentaciones del mosto, así como un sistema de transporte de las uvas seleccionadas y despalilladas hasta los contenedores de acero para la maceración (que parte de un enfriamiento previo de la uva a 5 ºC en enfriadores/humidificadores especiales) y hasta las tinas de roble para la fermentación alcohólica y la maloláctica.

En particular, en la añada de 2.003, elaborada a partir de las variedades Tempranillo (90%) y Cabernet Sauvignon (10%), de una cosecha declarada como "Muy Buena" por el Consejo Regulador, las uvas del pago su recogieron con un rendimiento de 3.500 kg/ha, siendo "uva de poco peso y sobremadura".

La crianza del Reserva incluye 12 meses en barricas nuevas de roble francés y el resto hasta los 36 meses mínimo de envejecimiento dictados por la D.O. en botella.

El Pago de Carraovejas, Reserva de 2.003 se nos presenta en una botella bordelesa verde oscura, con una gran etiqueta blanca en cuya parte superior podemos observae en caracteres rojos la D.O. de la que procede, encima de una litografía en la que aparece el famoso Castillo de Peñafiel y los viñedos y bodegas que caracterizan este paisaje castellano. Debajo de la figura, se puede observa r el nombre del vino en letras doradas, y debajo la añada y el tipo de vino. Más abajo se ve el sello de la D.O. y la dirección de la bodega. La esquina inferior izquierda muestra el contenido en volumen de la botella y en la esquina inferior derecha el contenido en alcohol del 14%.

La contraetiqueta es bastante más pequeña, y en ella se muestran en primer lugar el nombre del vino y su tipo, y a continuación una breve descripción de la elaboración y las características del vino, incluyendo una pequeña nota de cata.

La presentación me dio la impresión de querer conservar el carácter de "vino de la casa" del Restaurante de su fundador, aunque probablemente mi apreciación sea una frivolidad tomando en cuenta la calidad de este vino.

A la vista, el vino tiene una coloración en la que pudimos observar su carácter añejo. Una capa quizá un poco más de media, muestra un color granate con reflejos ocres (desde luego no aprecié las "irisaciones púrpuras" que se señalan en la etiqueta) y un ribete degradando a color teja-naranja. Color límpido y brillante en la copa, aunque al acabar la botella pudimos observar precipitaciones de las que ya se nos advierte en la contraetiqueta. Las lágrimas eran espaciadas y de caída media-lenta.


Su intensidad aromática la calificaría de media a copa parada, pero al agitar la copa en seguida mostró deliciosos efluvios de fruta muy madura (tanto roja como toques de negra), más bien diría que mermelada o compota, lo cual podría ser el resultado de la "uva sobremadura" de esta añada en la bodega. Lo siguiente que llama la atención son las notas balsámicas y de maderas finas, muy bien perfiladas ya que en ningún momento enmascaran los aromas frutales tan golosos. Un aroma muy elegante y fácil de desgranar sin que por ello sea simple. Una característica que me llamó la atención de este vino es que, al acercar la nariz a la copa, nos recibe con un vaho caliente, como si fuera reductor, pero sin defectos asociados a esta característica, para posteriormente refrescarnos con la componente balsámica. Me resultó un efecto muy agradable. Finalmente, me dio la impresión de acabar el olfato un con levísimo toque vegetal, herbáceo quizás. Me dio la impresión de que se pueden apreciar bastante bien las características de cada una de las variedades que lo componen.

En boca me pareció todavía mejor. La impresión táctil es de suavidad, no demasiado intenso, pero con un cuerpo bien definido y notable, así como taninos muy sedosos y golosos. Me pareció muy elegante y fino. La sensación es muy homogénea en todas las zonas de la lengua y paladar, una acidez muy bien controlada y una longitud y permanencia bastante buenas. En retronasal la fruta y los bálsamos se combinan de una forma muy homogénea y agradable. Yo lo definiría mis sensaciones como de estar bebiendo un vino bastante redondo.

Quiero dar las gracias a mi apreciado amigo, excelente gourmet y gran cocinero Angel, por invitarnos a beber este magnífico vino (que guardaba como un tesoro desde hace unos años) acompañado  de unas extraordinarias fabes con chorizo, morcilla y panceta, con las que combinó estupendamente. Esta experiencia es la mejor demostración de que el mejor maridaje para un buen vino es la compañía de la gente a la que aprecias...

Yendo a la parte materialista de esta entrada, diría que este vino, del cual no puedo encontrar precio ya que no he podido ver que se ofrezca por internet, pero que en añadas más reciente roza los 40 €, "vale lo que pesa", y recomiendo probarlo si hay la suerte de verlo en algún sitio.

Mi nota es un excelente 8,5/10. Pronto iré a por su versión Crianza para comparar...

lunes, 19 de enero de 2015

Emina Prestigio - Crianza 2011

Hoy tenemos un vino tinto de la Bodega Emina, del conocido Grupo Matarromera: el Emina Prestigio de la añada de 2.011.

En lo referente a la D.O. Ribera del Duero ya hice un pequeño resumen el la entrada del Pruno, por lo que pasaré directamente a la empresa que elabora y comercializa el vino de hoy.

El Grupo Matarromera, fundado en 1.994 y presidido por Carlos Moro, es uno de los más importantes de España. Produce vinos en las cuatro Denominaciones de Origen del Duero: Ribera del Duero, al que pertenece el vino de hoy, Rueda, Cigales y Toro. También destaca como productor de aceite. Posee actualmente siete bodegas, que incluyen las Emina de Ribera y Rueda, Matarromera y Rento en Ribera, Valdelosfrailes en Cigales, Cyan en Toro y destilerías del Duero. Es impulsor también del Enoturismo, con el Hotel rural Emina y el Restaurante La Espadaña San Bernardo. Conocidas marcas como los diferentes Matarromeras, Melior, los múltiples Emina (Pasión, Prestigio, Espumoso, etc.), Carlos Moro, los Valdelosfrailes y los Cyan, salen de sus bodegas con vocación internacional, sostenible, innovadora y de calidad.

La bodega completa su gama de productos con la nueva gama de vinos sin alcohol (Eminasin y EminaZero, MeliorZero), vinos ecológicos, brandies y aguardientes (Heredad de Aldor y Esdor) y hasta una gama de productos de belleza (Esdor) basados en polifenoles.

Específicamente, nuestro vino de hoy está producido en Bodegas Emina de Ribera del Duero, ubicada en la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero, en pleno corazón del "triángulo de oro del vino" ribereño. La bodega cuenta con un muy interesante museo del vino, una magnífica tienda de productos del Grupo y el restaurante La Espadaña antes mencionado, siendo el centro neurálgico de la oferta enoturística del Grupo. De hecho, allí realicé el Curso de Iniciación a la Cata, de cuya semilla germinó este blog. De hecho, todavía tengo pendiente completar el reportaje de la visita a las estupendas y modernas instalaciones de esta bodega.

Emina posee alrededor de 150 ha de viñedos en las Fincas Las Celdillas, Coto de San Bernardo, El Horno y Valdebaniego. De esta última proceden las uvas que dan vida al Emina Prestigio. La bodega produce además, el Rosado, el Pasión, Crianza y Atio, bajo la marca Emina, y el Oxto (tinto fortificado con aguardiente). Produce más de 800.000 botellas al año.


El Emina Prestigio se elabora con un 100% de uvas de la variedad Tempranillo, en una añada calificada de Excelente en la D.O., con una producción de unos 3.500 kg/ha, un rendimiento que indica buena calidad de las bayas. El enólogo responsable de su elaboración es Félix González. La fermentación alcohólica se produce en tanques de acero inoxidable durante 10-14 días a 26 ºC, seguida de una crianza en barricas de roble francés durante 16 meses, a los que se añaden 16 meses más en botella previos a su comercialización.

Este vino ha ganado la Medalla de Oro en el prestigioso certamen Bacchus, de la Unión Española de Catadores, en su edición de 2.014.

El producto se nos presenta en una botella bordelesa modificada, más fina y estilizada de lo normal, de color verde oscuro.

La etiqueta principal es blanca, sencilla, con el nombre/logo de la bodega en primer plano en grande en letras negras y color cobre, seguida del nombre del vino en una letra tipográfica negra. Más abajo a la izquierda la añada y la Denominación de origen y en la esquina inferior derecha la "P" tipográfica de la inicial del nombre. Una etiqueta moderna con una distribución original, quizá con un peso visual ligeramente irregular.

La contraetiqueta es rectangular vertical, un poco más grande, y contiene en la parte alta la marca del vino, nombre y añada, seguida de una breve explicación sobre el vino, su grado alcohólico del 14,5% y el contenido de la botella de 75 cl. Más abajo, en letras más pequeñas, se encuentran los datos de la bodega y nuevamente la "P" de la marca, esta vez en la esquina inferior izquierda.

Me da la impresión también de que la cápsula en negro y cobre contrasta excesivamente con la etiqueta principal blanca y poco recargada.


Visualmente, podemos apreciar un vino muy cubierto de color granate profundo con reflejos violáceos y un ribete en degradación de los tonos mencionados, que llegan casi al mismo borde del líquido en contacto con el cristal de la copa. La superficie del líquido límpida y brillante, y deja en la copa abundantes lágrimas, con caída a velocidad media-baja, como cabe esperar de su contenido alcohólico.

En nariz, muestra una intensidad aromática media-alta a copa parada, después de haberlo servido con agitador. Lo primero que se nota es una fragancia de frutos rojos (fresa especialmente) con toques de moras negras, en todo caso muy maduros incluso en compota o mermelada, secundarios muy notables de lácticos y panificadora en combinación con especias dulces, yo diría que vainilla y quizá un toque de canela. Finalmente un toque de fina madera nos recuerda su prolongada estancia en las barricas. Tiene un aroma un poquito alcohólico al inicio que se va mitigando con el paso de los minutos en la copa, en la cual evoluciona bastante bien. Al día siguiente, incluso me pareció mejor, conservado en la botella con vacío previo.

En boca, produce una activación homogénea en la lengua, con unos taninos vivos, estimo que con margen de evolución según vaya pasando el tiempo en botella. En uno o dos años deberían domarse. Tiene un cuerpo que yo calificaría de medio, una longitud más que aceptable y buena permanencia.

En retronasal se nota cierta licorización de las frutas descritas en nariz y la sutil componente de madera se hace presente de forma notable otra vez.

Se trata de un buen vino que me gustó bastante. Lo tomé con albóndigas en salsa, aunque intuyo que un maridaje perfecto sería carne no muy hecha, a la piedra, por ejemplo. Habrá que probarlo de esa forma, con la botella que me queda en casa.

Su precio de alrededor de 8 € al que lo compré me parece bien relacionado con la calidad del producto, mejor que el que he visto en la tienda virtual del Grupo Matarromera: ¿18,90 €?

Lo valoro con un 7/10.

martes, 7 de octubre de 2014

Pruno - 2012

Hoy os presento una pequeña maravilla de la D.O. Ribera del Duero, el tinto Pruno de la añada 2012, conformado un 90% por Tinta Fina (Tempranillo) y el resto Cabernet Sauvignon. Elaborado por Bodegas Finca Villacreces, que pertenece al Grupo Artevino, sobre el cual ya hablamos en la entrada de hace unos días sobre el Flor de Vetus.

La Finca perteneció al Marqués de Pesquera, que la vendió a la influyente familia vallisoletana Cuadrado, estos la transmitieron en 2004 a los hermanos Antón, poseedores por entonces de las Bodegas Vetus en Toro e Izadi en Rioja. Después de un exhaustivo trabajo de recuperación de los viñedos y la bodega, esta se reinauguró en 2007. Como curiosidad, Piter Sissek utilizó parte de los viñedos y la bodega para elaborar su Flor de Pingus entre 1999 y 2003.

La Finca Villacreces tiene una extensión de 110 ha, de las cuales 64 son de viñedo, en la carretera N122, entre Peñafiel y Quintanilla de Onésimo, provincia de Valladolid. Es decir, en pleno centro neurálgico de los territorios de la D.O. Ribera de Duero. El viñedo, situado en un meandro del río Duero, a 700 m de altitud sobre el nivel del mar, se divide en 15 parcelas donde crecen las variedades Tinto Fino, Cabernet Sauvignon y Merlot. Los tipos de terreno en que se asientan los viñedos, debido a su pobreza, garantizan de por si unos rendimientos bajos de 4000 kg/ha, lo que redunda en la calidad de los vinos resultantes.


Fuente: www.villacreces.com

Los vinos de esta bodega se comercializan bajo tres marcas distintas: Pruno, Finca Villacreces y Nebro.

En particular, el Pruno 2012 ha sido puntuado con 94 puntos en el Wine Advocate de Robert Parker, que lo ha denominado "el mejor vino español de la historia por menos de 20 dólares". He visto sobre él otros piropos llamativos, como considerarlo un "baby" Vega Sicilia...


Fuente: www.bodeboca.com

Su nombre puede venir del término anglosajón prune (podar o poda), aunque podría también tener su origen también en la pruina, que es la especie de cera que recubre las uvas y que contiene levaduras y microorganismos promotores de la fermentación del mosto.

Luis Laso, director técnico de la bodega, explica en un vídeo que para el Pruno se utilizan uvas seleccionadas en mesa que combinan la parte más antigua de los viñedos con los más modernos. Con él, quieren transmitir toda la personalidad del terruño de los viñedos, lo que se llamaría un "vino de pago".

Me acabo de dar cuenta de que, hasta ahora, no he hablado de la D.O. Ribera de Duero en ninguna de las entradas anteriores. Voy a hacer un pequeño inciso para dar unas pinceladas sobre esta reconocidísima zona viti-vinícola de la geografía española.

La primera referencia vinícola de la zona data de hace unos 2000 años, y la primera los primeros registros históricos en la época de la Reconquista en el S.XI. En el S. XII, se sabe que los monjes de Cluny trajeron vides de la Borgoña. En el S.XIX, la Bodega Lecanda trajo vides y técnicas procedentes de Burdeos. Fue el origen de la afamada Vega Sicilia. Hablamos entonces de un área con una gran tradición que, sin embargo, ha sabido modernizarse gracias a la aparición de enológos de prestigio y emprendedores que han puesto a la Ribera del Duero en primera fila de esta industria a nivel mundial. La D.O. nace en 1980, con las primeras actas del Consejo Regulador, y se oficializa dos años depués cuando se le otorga la Denominación de Origen y se aprueba su primer reglamento.


Fuente: www.riberadelduero.es

Incluye parte de las provincias de Valladolid, Segovia, Soria y Burgos, con un área aproximada de viñedos de 21.000 ha y más de 8000 viticultores y 295 bodegas con más de 1200 marcas amparadas bajo este sello de calidad.

Las variedades permitidas son las tintas Tempranillo o Tinto Fino (mínimo 75% de la composición), Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y Garnacha Tinta, y la blanca Albillo. Las dos últimas solo pueden tener una participación menor al 5% en coupages dentro de esta D.O.

Pasemos entonces al protagonista de esta entrada...

El Pruno de 2012 procede de una añada calificada como "Muy Buena" en la D.O. Ribera del Duero. Las uvas se recogieron manualmente y se depositaron en cajas de 15 kg máximo. Se realizó una doble selección en mesa de las uvas más aptas. Las fermentaciones alcohólica y maloláctica se realizaron en tanques de acro inoxidable con temperatura controlada y remontado, para seguir con una crianza de 12 meses en barricas de roble francés de las tonelerías Darnajou y Taransaud, de tres años. Se realizó posteriormente un proceso de clarificación (utilización de elementos clarificantes para provocar la precipitación de partículas en suspensión que pueden quedar en el vino después de su fermentación como restos vegetales y levaduras muertas) y filtrado sin estabilización en frío antes de llenar las 225.000 botellas de 75 cl de esta añada.
Viene presentado en una botella bordelesa de color caramelo, con una etiqueta con aspecto similar a la del Flor de Vetus, del mismo Grupo bodeguero, en esta ocasión, en vez de un dibujo como en el mencionado, aparece el logo de la bodega semicortado en rojo en la esquina superior derecha, siendo el resto de la etiqueta para la marca, la añada, la bodega y la D.O.

La contraetiqueta contiene, como en el Vetus, un mapa de la Finca de donde proceden las uvas, sus variedades y el tiempo en barrica, así como los datos de la bodega., el volumen de la botella y el contenido de alcohol del 14% en volumen.

En resumen, una muy Buena presentación, que parece un sello distintivo de este Grupo bodeguero.

Al escanciarlo en la copa, el Pruno nos muestra una capa muy cubierta, de color picota oscuro brillante y sin defectos, con un ribete que va en degradación lenta hacia violeta. Pude observer al agitar la copa gran profusion de lágrimas cayendo lentamente por la superficie de cristal, en consonancia con lo que más tarde mostraría a nivel táctil en la boca.
Una vez en la copa, mostró una intensidad tirando a alta a copa parada, sin ningún tipo de defectos, con una inmediata respuesta al agitarla mostrando una clara dominante de frutos rojos, muy maduros, con elegantes y tenues notas del tostado de la madera, y al fondo algún componente balsámico y un delicioso fondo como de chocolate negro y licor dulce de cerezas. He visto en algunas notas de cata referencias a toques de vainillas o lácteos que yo no pude distinguir, pero que quizá estén relacionados con esas golosas notas de chocolate que antes mencionaba.

En boca, me resultó gratamente sorprendente, para mi lo más destacable, aparte de la buena armonía de las sensaciones táctiles en lengua y paladar, la suavidad pero notoria presencia de sus taninos, que supongo son del tipo que los expertos denominan "muy golosos", todo ello unido a una sensación de carnosidad muy destacable, pero manteniendo la frescura que sus notas balsámicas seguramente le aportan. El final es bastante prolongado con una permanencia agradable. En retronasal la fruta se hizo claramente presente y la mezcla de ese fondo licoroso y achocolatado se manifestó nuevamente, dejando un recuerdo muy agradable. Lo tomamos con un cordero en salsa que preparó mi suegro, con un resultado excelente, pero como estoy seguro de que este vino casaría de forma espectacular con otros alimentos (me lo imagino con un rico y jugoso solomillo de buey, por ejemplo).

En suma, el amigo Robert Parker y su gente no deben andar muy desencaminados en su juicio sobre este vino, aunque desde luego el título que le han dado podría paracecer, al menos, un poco aventurado y grandilocuente. Pero lo que si es cierto es que, por un poco menos de 10 € por botella, tenemos un excelente vino pare cenas especiales y con el que quedaremos muy bien si esta es con amigos o familiares. De hecho, he pedido 3 botellas para mi pequeña colección de vinos favoritos.

Por su diseño y su contenido, le voy a dar una nota bastante alta a este producto, un 8/10.